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El petróleo sube tras los ataques contra Irán y las tensiones en el Estrecho de Ormuz

Los mercados energéticos reaccionaron con fuertes subidas del petróleo y del gas tras ataques y represalias en Medio Oriente que afectaron al transporte marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz.

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Bombas extractoras de petróleo operando en un campo petrolero

Los precios del petróleo registraron fuertes subidas después de que los ataques israelíes y estadounidenses contra Irán, seguidos por represalias de Teherán, alteraran el transporte marítimo energético en el Golfo Pérsico. La tensión militar elevó de inmediato la percepción de riesgo en el mercado energético global, donde el suministro depende en gran medida de rutas marítimas sensibles.

Durante la jornada, el crudo Brent llegó a subir hasta un 13 % antes de moderarse y cerrar con un aumento cercano al 7 %, en 77,74 dólares por barril. El petróleo estadounidense West Texas Intermediate también avanzó con fuerza y terminó en 71,23 dólares por barril, con un alza superior al 6 %. Ambos indicadores alcanzaron niveles no vistos desde mediados de 2025.

El repunte refleja el temor de los mercados a que el conflicto interrumpa el suministro de energía procedente del Golfo, especialmente tras la escalada entre EE. UU., Israel e Irán. La preocupación se intensificó después de que la Guardia Revolucionaria de Irán amenazara con incendiar barcos que intentaran atravesar el Estrecho de Ormuz.

La importancia estratégica de esta vía es difícil de exagerar. En condiciones normales, por el Estrecho de Ormuz circula petróleo equivalente aproximadamente a una quinta parte de la demanda mundial. A ello se suma el transporte de grandes volúmenes de gas natural licuado, cerca del 20 % del comercio global de este combustible, que se dirige principalmente a mercados asiáticos como China e India.

Las tensiones recientes han provocado interrupciones logísticas visibles. Al menos 150 barcos quedaron varados en el Golfo después de que varios petroleros sufrieran daños y muriera un marinero durante incidentes en la zona. Al mismo tiempo, infraestructuras energéticas en países productores comenzaron a verse afectadas por ataques.

Arabia Saudita cerró temporalmente la mayor refinería del país tras un ataque con drones, mientras que Qatar detuvo la producción de gas natural licuado. La empresa estatal QatarEnergy se preparaba además para declarar fuerza mayor en los envíos de GNL, una medida que permite suspender temporalmente contratos cuando circunstancias externas impiden cumplirlos.

Estas interrupciones contribuyeron a disparar los precios del gas en los mercados internacionales. En Europa, el contrato de referencia del gas natural en el centro holandés TTF subió alrededor de un 40 %, alcanzando 44,51 euros por megavatio hora. En Asia, el indicador Japan-Korea Marker utilizado para el gas natural licuado aumentó cerca de un 39 %, según datos del sector.

El impacto fue más moderado en Estados Unidos. Los futuros del gas natural con vencimiento al mes siguiente subieron un 3,5 %, hasta 2,96 dólares por millón de unidades térmicas británicas. Algunos analistas interpretan esta diferencia como reflejo de la mayor autosuficiencia energética de América del Norte frente a Europa o Asia.

Las previsiones sobre el futuro inmediato del mercado energético dependen en gran medida de la duración de las interrupciones. Analistas citados en el sector advierten que si el tráfico por el Estrecho de Ormuz se restringiera durante tres o cuatro semanas, el precio del Brent podría superar los 100 dólares por barril.

Un aumento sostenido del petróleo tendría consecuencias económicas más amplias. El encarecimiento del crudo suele trasladarse al precio de los combustibles, lo que puede alimentar la inflación y afectar al crecimiento económico. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina ya superó los 3 dólares por galón por primera vez desde noviembre.

Al mismo tiempo, algunos datos estructurales del mercado moderan parcialmente el panorama. La Agencia Internacional de Energía y otros analistas consideran que el mercado global de petróleo está relativamente bien abastecido. La producción adicional procedente de países como Estados Unidos, Guyana y miembros de la OPEP+ podría superar la demanda mundial durante el año.

Las reservas visibles de petróleo se sitúan además en niveles cercanos a la mediana histórica, con suficiente suministro para cubrir unos 74 días de demanda global, según estimaciones citadas por entidades financieras.

Aun así, los mercados energéticos reaccionan con rapidez cuando se pone en riesgo una infraestructura crítica como el Estrecho de Ormuz. Incluso si el suministro no se reduce de forma inmediata, la posibilidad de que el conflicto altere una de las principales rutas energéticas del planeta basta para provocar volatilidad en los precios del petróleo y del gas.

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