El supertifón Sinlaku se convirtió en uno de los fenómenos más intensos de este inicio de 2026 al alcanzar categoría 5 en pleno mes de abril. Este tipo de ciclones suele aparecer más adelante en la temporada, cuando las condiciones oceánicas son más favorables, por lo que su desarrollo temprano lo sitúa fuera de lo habitual dentro del calendario ciclónico.
Las imágenes captadas por el instrumento VIIRS a bordo del satélite Suomi NPP muestran una estructura bien organizada, con bandas de nubes compactas y un núcleo activo sobre el Pacífico Norte. En ese momento, la tormenta registraba vientos sostenidos cercanos a los 280 kilómetros por hora, un nivel de intensidad que la sitúa en el rango más alto dentro de la escala utilizada en la región.
Lo que la hace destacar no es solo la fuerza alcanzada, sino el momento en el que se desarrolló. No es frecuente ver sistemas de esta magnitud tan pronto en el año, cuando las condiciones oceánicas aún no suelen favorecer intensificaciones tan rápidas.
A medida que avanzaba hacia el noroeste, Sinlaku se dirigió hacia las Islas Marianas del Norte y Guam. Las primeras bandas de lluvia comenzaron a afectar a zonas como Saipán, Tinian y Rota, con precipitaciones intensas y un aumento progresivo del viento antes del paso del núcleo del sistema.
Las previsiones indicaban condiciones propias de tifón entre el 14 y el 15 de abril, con lluvias persistentes y rachas fuertes que podrían prolongarse durante varias horas. Tras ese periodo, el sistema comenzó a perder intensidad de forma progresiva y evolucionó hacia tormenta tropical, alejándose de la zona más afectada.
El comportamiento del ciclón también dejó señales más allá de la superficie. Sinlaku generó ondas gravitatorias que se propagaron hacia capas superiores de la atmósfera, visibles como patrones concéntricos en imágenes nocturnas captadas por satélite, algo que no suele detectarse sin este tipo de instrumentos.
Durante esos días, otros sistemas también estuvieron activos en distintas partes del planeta, como Maila o Vaianu, mientras que semanas antes el ciclón Horacio ya había alcanzado categoría 5 en el océano Índico, mostrando un inicio de año con varios episodios intensos repartidos en diferentes regiones.