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Elegir bien la estrella importa en la búsqueda de mundos habitables

Un nuevo análisis de estrellas próximas al Sol señala que elegir bien el tipo de estrella puede ser tan importante como detectar planetas en la búsqueda de mundos habitables.

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

3 min lectura

Concepto artístico de un planeta orbitando en la zona habitable de una estrella de tipo K
Representación artística de un planeta situado en la zona habitable de una estrella de tipo K. Crédito: NASA Ames / JPL-Caltech / Tim Pyle.

Un nuevo censo de estrellas próximas al Sol ha puesto el foco en un tipo de astro que podría ofrecer condiciones especialmente estables para planetas similares a la Tierra. El trabajo, liderado por un estudiante de posgrado de astronomía de la Universidad Estatal de Georgia, analiza miles de estrellas cercanas y señala a las llamadas enanas K como candidatas relevantes para futuras búsquedas de mundos potencialmente habitables.

El estudio se presentó en la reunión de enero de 2026 de la Sociedad Astronómica Americana y se basa en observaciones detalladas de más de 2.000 estrellas situadas a menos de 130 años luz de la Tierra. El análisis utiliza mediciones espectroscópicas de alta precisión, es decir, el estudio del patrón de colores que emite cada estrella, una herramienta que permite inferir propiedades físicas clave sin necesidad de observar directamente planetas a su alrededor.

Cúpulas de los telescopios SMARTS de 60 pulgadas y Tillinghast en observatorios de Chile y Arizona.
Cúpulas del telescopio SMARTS de 60 pulgadas en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chile (izquierda), y del telescopio Tillinghast, en Arizona (derecha). Crédito: N / A.

Las enanas K son estrellas algo más frías y menos luminosas que el Sol, pero mucho más abundantes en la vecindad solar. Además, tienen vidas considerablemente más largas que las estrellas de tipo solar, lo que implica que los planetas que las orbitan podrían recibir energía estelar durante períodos extremadamente prolongados. Esa combinación de abundancia y longevidad las sitúa en una posición intermedia que resulta especialmente atractiva desde el punto de vista de la estabilidad a largo plazo.

A partir de los espectros obtenidos, los astrónomos estimaron temperatura, edad, velocidad de rotación y movimiento espacial de cada estrella, además de detectar señales relacionadas con la actividad magnética en sus capas externas. Estos factores influyen de forma directa en los entornos planetarios, ya que condicionan la cantidad de energía recibida y la variabilidad del entorno estelar que rodea a los planetas.

Las observaciones se realizaron con dos telescopios de 60 pulgadas situados en hemisferios opuestos, uno en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chile, y otro en el Observatorio Fred Lawrence Whipple, en Arizona. Esta distribución permitió cubrir prácticamente todo el cielo y estudiar estrellas enanas K sin limitarse a una sola región, algo esencial para construir un censo amplio y homogéneo.

Comparación de propiedades estelares entre estrellas enanas K y enanas G similares al Sol.
Comparación de propiedades estelares entre estrellas enanas K y enanas G, similares al Sol. Imagen reproducida bajo licencia CC a partir del trabajo de J.-V. Harre y R. Heller (2021).

El trabajo no identifica planetas concretos ni evalúa atmósferas o condiciones de superficie, y tampoco precisa cuántas de estas estrellas tienen mundos conocidos a su alrededor. Su aportación se centra en delimitar qué estrellas cercanas ofrecen entornos más estables desde el punto de vista estelar, creando una base de datos pensada para orientar investigaciones futuras y misiones de exploración a largo plazo.

En conjunto, el censo refuerza la idea de que la búsqueda de planetas con condiciones favorables no depende solo de encontrar mundos, sino también de elegir bien las estrellas que se estudian. Las enanas K aparecen aquí como vecinas del Sol abundantes, longevas y relativamente estables, mientras que la naturaleza real de los planetas que las orbitan queda abierta a trabajos posteriores.

Fuente: Georgia State University News

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