Un asteroide masivo gira a una velocidad nunca observada hasta ahora
Las observaciones iniciales del Observatorio Vera C Rubin identifican un asteroide de gran tamaño cuya rotación extremadamente rápida desafía los límites físicos conocidos para estos cuerpos.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Durante las primeras observaciones del Observatorio Vera C. Rubin, un objeto destacó entre miles de puntos en movimiento. No fue por su brillo ni por su cercanía a la Tierra, sino por la velocidad extrema a la que gira. Se trata de 2025 MN45, un asteroide del cinturón principal que completa una rotación en menos de dos minutos, un comportamiento que hasta ahora no se había documentado en cuerpos de ese tamaño.
El hallazgo se produjo durante el evento First Look de junio de 2025, cuando el Observatorio Vera C. Rubin comenzó a mostrar de lo que es capaz incluso antes de iniciar su estudio científico principal. En apenas unas noches de observación, el sistema identificó miles de asteroides y confirmó que cerca de 1.900 no habían sido vistos con anterioridad.
Entre ellos apareció un grupo reducido pero llamativo: 19 asteroides de rotación superrápida y ultrarrápida. Estos objetos no solo giran más deprisa de lo habitual, sino que además tienen tamaños superiores a los de un campo de fútbol americano, lo que los convierte en casos especialmente exigentes desde el punto de vista físico.
El más extremo del conjunto es 2025 MN45, con unos 710 metros de diámetro y un periodo de rotación de 1,88 minutos. Esa combinación lo sitúa como el asteroide conocido de más de 500 metros que gira más rápido. La fuente subraya que este comportamiento solo es posible si el objeto tiene una resistencia interna muy alta.
La explicación importa porque la mayoría de los asteroides no son bloques sólidos. Se consideran “pilas de escombros”: agregados de fragmentos mantenidos juntos por su propia gravedad. En ese tipo de estructura, existe un límite claro de rotación. En el cinturón principal, los asteroides que giran más rápido de unas 2,2 horas deberían fragmentarse si no poseen una cohesión interna extraordinaria.
En este caso, los cálculos indican que 2025 MN45 debe estar compuesto por un material con una cohesión comparable a la de la roca sólida, algo que sorprende incluso a los propios investigadores. La astrónoma Sarah Greenstreet, que lidera el trabajo, señala que este resultado obliga a replantear qué tipos de cuerpos existen realmente en el cinturón principal.
El estudio se apoya en datos obtenidos durante unas diez horas repartidas en siete noches de observación, en abril y mayo de 2025, durante la fase de puesta en servicio del observatorio. Es también el primer artículo revisado por pares que utiliza datos de la cámara LSST, el sistema digital más grande construido hasta ahora para astronomía.
Además de 2025 MN45, el equipo identificó otros objetos extremos, como 2025 MJ71, 2025 MK41, 2025 MV71 y 2025 MG56, con periodos de rotación que van desde menos de dos minutos hasta algo más de un cuarto de hora. Todos ellos se encuentran en el cinturón principal, salvo un único objeto cercano a la Tierra, lo que amplía el tipo de entornos donde se detectan estos rotadores rápidos.
Este patrón es relevante porque, hasta ahora, la mayoría de los asteroides de rotación muy rápida conocidos se habían encontrado cerca de la Tierra. Detectarlos a mayores distancias era difícil debido a su brillo tenue. La capacidad de captación de luz y la rapidez de observación del Rubin permiten superar esa barrera y explorar poblaciones antes inaccesibles.
El trabajo no intenta cerrar todas las preguntas. La fuente no precisa cuántos asteroides de este tipo existen en total ni cómo se distribuyen sus composiciones internas. Tampoco establece si estos objetos son fragmentos de colisiones pasadas o si se formaron ya con estructuras excepcionalmente resistentes.
Lo que sí deja claro es el alcance del nuevo observatorio. Cuando el Rubin inicie su estudio de diez años, el Estudio del Legado del Espacio y el Tiempo, se espera que aparezcan más asteroides de rotación extrema. Cada uno aportará información sobre la historia de colisiones, la estructura interna y los límites físicos de estos cuerpos primitivos, sin necesidad de extrapolar más allá de lo que los datos permiten mostrar hoy.
Fuente: NOIRLab
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