Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge presentó una molécula que puede transformar la forma en que captamos energía solar. El hallazgo muestra que ciertos compuestos orgánicos no solo brillan como en los LED, sino que además pueden generar electricidad de manera directa.
La molécula en cuestión, conocida como P3TTM, posee un electrón desapareado en su estructura. Esa característica poco común permite que, al juntarse muchas de ellas, se comporten como materiales inorgánicos más caros, capaces de liberar cargas eléctricas cuando absorben luz.
En pruebas de laboratorio, los científicos fabricaron una celda solar con una película de P3TTM. Al incidir la luz, prácticamente cada fotón se convirtió en electricidad utilizable, un resultado que supera lo que logran muchas células solares convencionales.
Lo sorprendente es que este proceso ocurre en un solo material. Hasta ahora, los paneles solares orgánicos requerían combinar dos compuestos diferentes —uno que dona electrones y otro que los recibe—. Aquí, el mismo compuesto hace ambas funciones, simplificando y abaratando el diseño.
“Es como cerrar el círculo”, comentó Richard Friend, físico de Cambridge que trabajó con el legendario Sir Nevill Mott. El hallazgo llega en el 120.º aniversario del nacimiento de Mott, cuyas ideas sobre la materia condensada inspiraron la teoría detrás de este mecanismo.
Los investigadores destacan que la clave está en un comportamiento conocido como Mott-Hubbard: los electrones de moléculas vecinas se alinean y, al recibir un fotón, saltan de un sitio a otro generando cargas. Un fenómeno nunca antes visto en materiales orgánicos.
Más allá del avance técnico, la promesa es clara: paneles solares más ligeros, baratos y fáciles de producir. Si este principio se escala, podría abrir un nuevo capítulo en la transición energética y en el desarrollo de tecnologías limpias accesibles.