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Erupciones volcánicas y hambruna pudieron desencadenar la llegada de la Peste Negra a la Europa medieval

Un análisis histórico y climático revela que una cadena de erupciones volcánicas y una hambruna grave alteraron el comercio de grano y facilitaron la llegada de la Peste Negra a Europa

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Descarga de sacos de grano desde barcos medievales junto a una ciudad portuaria
Imagen ilustrativa. Créditos: Iceebook

Un nuevo estudio plantea que la llegada de la Peste Negra a Europa en 1347 no fue un acontecimiento aislado, sino el resultado de una cadena de crisis climáticas, malas cosechas y decisiones económicas que, sin saberlo, abrieron la puerta a la mayor pandemia de la Edad Media. Los investigadores combinan datos climáticos de alta resolución, registros históricos y análisis económicos para reconstruir cómo una serie de erupciones volcánicas poco conocidas alteraron el clima europeo y cambiaron el comercio de grano en toda la cuenca mediterránea.

Según el trabajo, una erupción volcánica importante —o varias consecutivas— alrededor de 1345 habría provocado un enfriamiento abrupto en los veranos de 1345, 1346 y 1347. Los anillos de crecimiento de árboles de los Pirineos, los Alpes y Escandinavia muestran una caída marcada de temperatura, mientras que crónicas de Francia e Italia describen cielos turbios, pérdida de luz solar y cosechas fracasadas. Estas alteraciones coincidieron con lluvias extremas, inundaciones, sequías puntuales y otros eventos que golpearon a distintas regiones del Mediterráneo.

El resultado fue una hambruna transregional. En 1346 y 1347, los precios del trigo alcanzaron niveles récord en Cataluña, el norte y centro de Italia, Egipto y Arabia. Las ciudades-estado italianas —altamente urbanizadas y dependientes de las importaciones de grano— se vieron obligadas a buscar nuevas fuentes de abastecimiento. Venecia, Génova y Pisa recurrieron entonces a la Horda de Oro, la potencia mongola que controlaba la región del Mar Negro y que sí contaba con excedentes de cereal.

Los barcos italianos, al llegar a puertos del Mar de Azov y Crimea, cargaron trigo que aliviaría la hambruna italiana. Pero, sin saberlo, también transportaron pulgas infectadas con Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste. Estudios modernos demuestran que las pulgas pueden sobrevivir largos periodos alimentándose del polvo de grano almacenado, lo que convierte a los barcos cerealeros en un vehículo perfecto para su traslado.

Cuando las flotas regresaron a Venecia y otros puertos mediterráneos en la segunda mitad de 1347, la bacteria llegó con ellas. Los primeros casos se registraron pocas semanas después. La dinámica del comercio explica además por qué algunas ciudades italianas sufrieron la peste de inmediato y otras casi no fueron afectadas: las primeras participaban activamente en el comercio de grano del Mar Negro; las segundas, como Milán o Roma, eran más autosuficientes y no dependieron de esas rutas ese año.

El patrón se repitió en otros puertos mediterráneos. Marsella y Palma de Mallorca registraron brotes tempranos a finales de 1347, probablemente vinculados a barcos genoveses que también transportaban grano. Desde allí, la enfermedad se expandió rápidamente por Europa, avivada por poblaciones debilitadas por la hambruna.

Para los autores, la Peste Negra no fue solo una tragedia sanitaria, sino también el producto inesperado de un sistema económico muy eficaz. Durante un siglo, las repúblicas italianas habían creado redes de suministro diseñadas para resistir las hambrunas. Irónicamente, esa misma infraestructura, activada en un momento de crisis climática, facilitó el transporte de la bacteria a escala continental.

El estudio destaca que el inicio de la pandemia fue una coincidencia rara entre factores naturales y sociales: erupciones volcánicas, clima extremo, escasez de alimentos, decisiones políticas urgentes y una red comercial panmediterránea que conectaba regiones distantes. Aunque este conjunto de circunstancias fue excepcional, los autores advierten que en un mundo globalizado y más cálido, la probabilidad de que nuevas enfermedades zoonóticas se propaguen rápidamente es mayor que en la Edad Media.

Comprender cómo interactuaron clima, economía y enfermedad en el siglo XIV no solo ayuda a reconstruir los orígenes de la Peste Negra, sino que también ofrece lecciones valiosas para afrontar los riesgos sanitarios del futuro.

Fuente: Nature Communications

Preguntas frecuentes

Qué relación hubo entre las erupciones volcánicas y la Peste Negra

Las erupciones de 1345 enfriaron el clima causaron malas cosechas y llevaron a una hambruna que cambió las rutas de comercio de grano

Cómo afectó la hambruna al comercio mediterráneo

Italia tuvo que importar grano del Mar Negro lo que aumentó el contacto con puertos donde circulaba la bacteria de la peste

Por qué los barcos cerealeros facilitaron la llegada de la peste

Porque las pulgas infectadas podían sobrevivir en el polvo de grano almacenado y viajar en las bodegas hasta los puertos europeos

Por qué unas ciudades sufrieron la peste antes que otras

Las que dependían del comercio de grano del Mar Negro recibieron los barcos infectados mientras que las más autosuficientes quedaron temporalmente protegidas

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