Un incendio forestal de gran magnitud, originado tras una explosión en una línea de alta tensión, mantiene en vilo a los habitantes de Ponteceso, en la provincia de A Coruña. El fuego, que comenzó en la parroquia de Cospindo, se extendió rápidamente debido al viento, afectando zonas boscosas y áreas habitadas.
La alerta se activó en torno a las cuatro de la tarde, cuando vecinos de O Couto presenciaron un apagón repentino seguido del avance de las llamas por el monte cercano. Testigos relatan que la caída de la línea eléctrica generó varias explosiones y focos de incendio que pusieron en riesgo a la población local.
Ante la gravedad de la situación, las autoridades ordenaron el desalojo inmediato de las viviendas más próximas y de la concurrida playa de Balarés. También se evacuó a bañistas y turistas de la playa de O Osmo en Corme, y se habilitó el polideportivo de Corme como refugio para los afectados.
El operativo de emergencia movilizó a brigadistas, bomberos, agentes medioambientales y helicópteros para contener las llamas, que avanzaban hacia la protegida zona de Monte Branco. Vecinos y voluntarios colaboraron utilizando tractores y cisternas para intentar frenar el avance del fuego.
Las autoridades cortaron el acceso por carretera a las zonas afectadas, incluyendo los caminos que unen Balarés, Brantuas y Corme, para evitar nuevos riesgos y facilitar las labores de extinción. El humo denso y el fuerte viento complicaron aún más la intervención de los equipos de emergencia.
Hasta el cierre de esta edición, se contabilizaban al menos 55 hectáreas calcinadas y varios frentes activos que amenazan núcleos habitados y espacios naturales de gran valor ecológico. La orografía accidentada y la sequedad del terreno dificultan las tareas de control.
El alcalde de Ponteceso, José Manuel Mato, confirmó que el incendio presenta varios focos y que los esfuerzos se centran en proteger viviendas y evitar la propagación hacia zonas especialmente sensibles como Monte Branco, parte de la Red Natura 2000.
La emergencia resalta una vez más la vulnerabilidad de los ecosistemas gallegos frente a los incendios forestales, así como la importancia de coordinar esfuerzos entre administraciones, cuerpos de seguridad y ciudadanía para responder ante catástrofes de esta magnitud.
Las investigaciones iniciales apuntan a un fallo en la infraestructura eléctrica como detonante del siniestro. Se espera que en las próximas horas se restablezca la normalidad y se evalúen los daños ambientales, sociales y económicos provocados por el incendio.