El objetivo principal para esta jornada es intentar fijar el fuego, según informó el coronel Christophe Magny, portavoz de los bomberos del departamento de Aude. Sin embargo, la orografía complicada y la extensión del perímetro, que alcanza los 90 kilómetros, dificultan el acceso a muchos frentes por tierra.
A primera hora de la mañana se han incorporado refuerzos aéreos, incluyendo un avión Dash y dos hidroaviones Canadair, para apoyar a los equipos terrestres en las zonas más afectadas. La estrategia se centra en contener el avance de las llamas y evitar que alcancen nuevas áreas habitadas.
El incendio ha causado la muerte de una mujer que no quiso evacuar su vivienda, mientras que dos vecinos permanecen en estado grave y se reportan al menos once bomberos heridos. Además, se da por desaparecidas a tres personas y se contabilizan 25 viviendas y una treintena de vehículos calcinados.
Las autoridades han destacado que, aunque el ritmo de avance se ha ralentizado, el incendio sigue activo y fuera de control en varios sectores. La combinación de altas temperaturas, vegetación seca y falta de medios suficientes agrava la emergencia y pone a prueba la capacidad de respuesta nacional.
El humo generado por el incendio es visible a decenas de kilómetros y ha llegado incluso al norte de Cataluña, donde se percibe su olor y han comenzado a tomar medidas preventivas. El cierre parcial de la autopista A9 y de carreteras locales ha complicado aún más las labores de evacuación y el movimiento de los equipos de rescate.
Las carencias en la flota de aviones contraincendios y los recortes en protección civil han vuelto al centro del debate público, tras años de advertencias y promesas de renovación sin cumplir. Los expertos advierten que los desafíos presupuestarios e industriales dificultarán la llegada de nuevos equipos en el corto plazo.
Con la previsión de temperaturas extremas y sin lluvias en los próximos días, las autoridades francesas han pedido máxima prudencia y cooperación ciudadana. El incendio de Corbières no solo pone en jaque a los servicios de emergencia, sino que evidencia la vulnerabilidad estructural frente a los eventos climáticos extremos.