Gran Bretaña y la Unión Europea han firmado el mayor restablecimiento de relaciones desde el Brexit, eliminando trabas comerciales y sentando las bases para una colaboración reforzada en materia de defensa y seguridad. El primer ministro británico, Keir Starmer, impulsor de una postura europeísta, firmó el acuerdo junto a Ursula von der Leyen y Antonio Costa en una cumbre celebrada en Londres.
El pacto abarca el acceso mutuo a mercados, un nuevo marco para la industria pesquera y avances en movilidad laboral y estudiantil. Los barcos británicos y europeos podrán faenar en aguas compartidas durante doce años, mientras se agilizan trámites aduaneros y controles fronterizos, beneficiando a pequeños productores y exportadores alimentarios.
En defensa, el Reino Unido podrá sumarse a programas conjuntos de adquisiciones europeas. El acuerdo también prevé mayor acceso de los viajeros británicos a puertas electrónicas rápidas en los aeropuertos de la UE.
A cambio, Londres acepta un esquema limitado de movilidad juvenil y estudia reincorporarse al programa de intercambio Erasmus+. Estos avances llegan tras negociaciones maratonianas y buscan dejar atrás los años de tensión y divisiones que siguieron al referéndum del Brexit.
La cumbre responde a un nuevo escenario internacional marcado por la presión geopolítica y la necesidad de alianzas sólidas. El clima de cooperación entre Starmer y líderes como Emmanuel Macron impulsa una agenda pragmática. Los economistas coinciden en que el reinicio con la UE puede aportar más a la economía británica que los recientes acuerdos con India y EE.UU.
El acuerdo pesquero, criticado por sectores conservadores y por Nigel Farage, cede parte de la ventaja negociadora británica a cambio de menor burocracia y costos reducidos en alimentos. La supervisión europea sobre normas alimentarias será requisito para simplificar el comercio.
Las encuestas muestran que, aunque la mayoría de los británicos lamenta el Brexit, existe poco apetito por una reincorporación total a la UE. La nueva sintonía política favorece la normalización de relaciones y deja espacio para futuras alianzas estratégicas.
En la cumbre de Lancaster House, Starmer llamó a dejar atrás las luchas políticas estancadas y buscar soluciones prácticas. El desafío sigue siendo la resistencia de la industria pesquera y de la oposición conservadora.
Fuente: Reuters