Un ataque con drones ucranianos desató un gran incendio en la terminal energética de Ust-Luga, en la región rusa de Leningrado. El fuego fue visible a varios kilómetros de distancia.
El gobernador regional Alexander Drozdenko informó que al menos 10 drones fueron derribados sobre el puerto, pero los restos impactaron en instalaciones de Novatek. La empresa opera una de las mayores terminales de exportación de combustibles del mar Báltico. Los equipos de emergencia fueron desplegados rápidamente para sofocar las llamas. Hasta el momento no se reportaron víctimas.
La terminal de Ust-Luga procesa condensado de gas en productos como nafta, queroseno y fueloil. Su importancia radica en que abastece tanto a Asia como a Europa, lo que convierte al ataque en un golpe significativo para la logística energética rusa.
En paralelo, otro dron alcanzó las inmediaciones de la planta nuclear de Kursk, a tan solo 60 kilómetros de la frontera ucraniana. El impacto dañó un transformador auxiliar y obligó a reducir en un 50% la capacidad del reactor número 3. Aunque no hubo heridos y los niveles de radiación se mantienen normales, la situación generó alarma internacional. El Organismo Internacional de Energía Atómica advirtió que toda instalación nuclear debe estar protegida en todo momento. Funcionarios rusos confirmaron que otros dos reactores permanecen operativos sin generar electricidad.
Las imágenes difundidas en Telegram mostraron una bola de fuego seguida por una densa columna de humo negro.
El Ministerio de Defensa ruso declaró que en total fueron interceptados 95 drones en más de una docena de regiones. La ofensiva coincidió con el Día de la Independencia de Ucrania, celebrado cada 24 de agosto. Moscú asegura que la mayoría fueron derribados antes de alcanzar sus objetivos. Aun así, admitió que varios provocaron daños estratégicos.
Kiev no emitió comentarios inmediatos, pero ha sostenido que sus ataques buscan frenar la maquinaria militar rusa. Según funcionarios ucranianos, las operaciones dentro de Rusia son una respuesta directa a los bombardeos sobre ciudades ucranianas.
Rosaviatsia confirmó la suspensión temporal de vuelos en aeropuertos del noroeste ruso. Entre ellos estuvo el de Pulkovo, en San Petersburgo.
El complejo de Ust-Luga, inaugurado en 2013, procesa condensado de gas en diferentes derivados y permite a Novatek exportar productos hacia China, Singapur, Taiwán y Turquía. Tras el ataque, las operaciones de carga quedaron interrumpidas y los envíos demorados. La magnitud del incendio obligó a movilizar decenas de camiones de bomberos. Autoridades locales advirtieron que podría tomar varias horas controlar completamente la situación. Los primeros reportes confirman daños severos en tanques de almacenamiento.
La ofensiva evidencia que, pese a los rumores de diálogo, el conflicto se intensifica. Ucrania amplía su capacidad de golpear a gran distancia, mientras Rusia ve comprometida la seguridad de infraestructuras estratégicas.