El incendio comenzó a primera hora de la tarde del domingo en el término municipal de Molezuelas de la Carballeda, en una zona de monte con abundante vegetación y temperaturas cercanas a los 40 grados. Las llamas se propagaron con rapidez hacia el norte, en dirección a la provincia de León, favorecidas por la baja humedad y el viento constante.
Las autoridades declararon el nivel 2 de peligrosidad por el grave riesgo para la población. En pocas horas, el fuego avanzó hacia Uña de Quintana, Cubo de Benavente y Congosta, obligando a la evacuación preventiva de los cuatro núcleos habitados.
En total, unas 800 personas fueron desalojadas. Alrededor de 500 se refugiaron en el polideportivo de Camarzana de Tera, mientras que el resto fueron acogidas en Rionegro del Puente y en el pabellón de Los Salados de Benavente. Cruz Roja y Protección Civil repartieron agua y mantas, y atendieron a quienes dejaron sus casas sin tiempo para recoger pertenencias.
En el Cubo de Benavente, las llamas alcanzaron el casco urbano y afectaron al menos a una vivienda, una casa deshabitada y un pajar. La zona de bodegas y varios huertos quedaron arrasados, mientras los equipos de extinción trataban de evitar daños mayores.
La magnitud del fuego obligó a cortar tres carreteras: la ZA-111, la ZAP 1510 y la ZAP 2454, interrumpiendo la comunicación entre las localidades afectadas. La circulación no se restablecerá hasta que las condiciones sean seguras.
El operativo desplegado incluyó medios de Toledo, Soria, Salamanca y León. Hasta diez aeronaves —entre helicópteros e hidroaviones— descargaron agua de forma continua, mientras más de 160 efectivos combatían las llamas sobre el terreno, incluidos 82 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con 37 vehículos.
Vecinos de algunas localidades colaboraron con mangueras para enfriar sus propiedades. En Congosta, un ganadero intentó proteger su explotación de ovejas, mientras otros ayudaban a los bomberos a contener el fuego en los accesos al pueblo.
La situación recordó a los habitantes de la provincia la tragedia de la Sierra de la Culebra en 2022, cuando un gran incendio arrasó miles de hectáreas y dejó varias víctimas mortales. El temor y la incertidumbre marcaron la noche para muchos de los desplazados.
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, expresó su apoyo a los afectados y prometió ayuda para reconstruir los bienes dañados. También advirtió que, si se confirma el origen intencionado del fuego, se actuará con firmeza contra los responsables.
Al cierre de esta edición, el incendio seguía activo y los trabajos de extinción continuaban. Las autoridades piden a la población extremar precauciones y mantenerse alejada de las zonas afectadas hasta nuevo aviso.