Al menos 16 personas murieron en el segundo día consecutivo de enfrentamientos armados entre Tailandia y Camboya, según informaron este viernes las autoridades de ambos países. Se trata de la escalada más grave en más de una década entre estos dos Estados del sudeste asiático.
El Ministerio de Salud Pública de Tailandia reportó la muerte de 14 personas, entre ellas 13 civiles y un soldado, además de más de 45 heridos que incluyen 30 civiles y 15 militares.
Un funcionario de la provincia camboyana de Oddar Meanchey confirmó una víctima fatal y cinco heridos a causa de los ataques tailandeses.
Los combates, que comenzaron el jueves, continuaron el viernes en al menos seis puntos distintos a lo largo de la frontera disputada, involucrando intercambios de artillería pesada y cohetes. El riesgo de una escalada mayor ha puesto en alerta a la comunidad internacional.
Las autoridades tailandesas informaron que utilizaron aviones de combate F-16 para bombardear dos objetivos militares en Camboya como medida de "defensa táctica". El ejército tailandés también realizó bombardeos antes del amanecer del viernes, según medios locales camboyanos y periodistas en Samraong, a unos 20 kilómetros de la frontera.
En respuesta a los ataques aéreos, el gobierno camboyano acusó a Tailandia de lanzar una "brutal agresión militar", aunque afirmó que no ha renunciado a su "derecho soberano y territorial" a defenderse frente a lo que considera una invasión de su territorio nacional.
El primer ministro interino de Tailandia, Phumtham Wechayachai, advirtió que la situación "se ha intensificado y podría desembocar en una guerra", aunque por el momento permanece contenida en la franja limítrofe entre ambos países. Expresó su preocupación por una posible escalada a gran escala.
La crisis humanitaria se agrava con las evacuaciones masivas: el Ministerio del Interior de Tailandia informó que más de 100,000 personas fueron evacuadas de las provincias fronterizas y reubicadas en 300 refugios temporales.
En Camboya, autoridades de la provincia de Preah Vihear señalaron que al menos 20,000 residentes abandonaron sus hogares en busca de seguridad.
En ambos lados de la frontera, la población civil enfrenta escasez de recursos y condiciones inestables. Pro Bak, un habitante de 41 años que huyó con su familia a un templo budista, relató: "Vivo muy cerca de la frontera. Tenemos miedo porque empezaron a disparar de nuevo sobre las 6 de la madrugada".
El conflicto actual revive tensiones históricas que se remontan a 1907, cuando Francia trazó la frontera durante la época colonial. Las disputas territoriales persistieron tras la independencia de ambos países, con enfrentamientos similares entre 2008 y 2011 que dejaron 28 muertos y miles de desplazados.
La escalada militar ha deteriorado gravemente las relaciones diplomáticas: Tailandia expulsó al embajador camboyano y llamó a consultas a su representante en Phnom Penh, mientras Camboya respondió degradando los vínculos y expulsando a la mayoría del personal de la embajada tailandesa.
El primer ministro camboyano, Hun Manet, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU que se celebrará este viernes a puerta cerrada. El portavoz de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, expresó la preocupación del organismo internacional y pidió una desescalada inmediata para evitar una conflagración mayor en el sudeste asiático.