Un incendio declarado en la tarde del lunes en Colmenar Viejo, Madrid, ha obligado a desalojar viviendas y construcciones aisladas, además de provocar el cierre de la carretera M-104 en el tramo que conecta con San Agustín del Guadalix. El fuego, que afecta a pasto y arbolado, se inició en una zona próxima al vertedero del municipio.
La Guardia Civil intervino de inmediato para garantizar la seguridad de los vecinos, mientras que desde el Ayuntamiento se recomendó cerrar puertas, ventanas y persianas en las viviendas cercanas con el fin de reducir la entrada de humo y calor. Pese a la magnitud del suceso, no se ha considerado necesario desalojar urbanizaciones completas.
Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid informó de que se ha activado la situación operativa 1 del plan de incendios forestales (Infoma). En paralelo, se solicitó el apoyo de un hidroavión procedente de Salamanca para reforzar las labores de extinción desde el aire.
En total, en el operativo trabajan 28 medios, incluidos seis aéreos, diez autobombas, tres nodrizas, dos buldóceres, cinco vehículos de jefatura y un vehículo de logística. La Cruz Roja también desplegó un módulo de avituallamiento para garantizar la atención a los equipos de emergencia.
El Puesto de Mando Avanzado quedó instalado en el recinto ferial de Tres Cantos, desde donde se coordinan las operaciones. Este punto estratégico permite distribuir los recursos y vigilar de manera simultánea los diferentes sectores en los que se ha dividido el incendio.
Por precaución, la carretera M-104 fue cerrada al tráfico entre los kilómetros cuatro y ocho. La proximidad de las llamas a las vías del AVE y al túnel de San Pedro generó alarma inicial, aunque finalmente se confirmó que el tráfico ferroviario no se ha visto afectado.
Vecinos y conductores de la zona recibieron instrucciones claras: mantener cerradas las ventanillas de los vehículos, circular con las luces encendidas en tramos con humo y evitar desplazamientos innecesarios por carreteras colindantes. Las recomendaciones buscan reducir riesgos mientras avanzan los trabajos de control.
El fuego se ha dividido en varios frentes, lo que complica su extinción. Las altas temperaturas, unidas a la sequedad del terreno, favorecen la propagación de las llamas y obligan a redoblar esfuerzos para evitar que alcance zonas residenciales o infraestructuras críticas.
España atraviesa uno de los veranos más duros en materia de incendios de las últimas tres décadas, con agosto convertido en el peor mes desde 2008. Colmenar Viejo se suma así a la lista de municipios afectados por una emergencia que mantiene en tensión a gran parte del país.
Las autoridades locales esperan que durante la noche las condiciones meteorológicas, con vientos más suaves, favorezcan el control de las llamas. De momento, no se han reportado heridos, aunque el balance definitivo dependerá de la evolución del incendio en las próximas horas.