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Irán amenaza con extender la guerra si Estados Unidos vuelve a atacar

Irán amenazó con extender la guerra más allá de la región si Estados Unidos vuelve a atacar, en medio de negociaciones estancadas y tensión en el estrecho de Ormuz.

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Columnas de humo sobre edificios en Teherán durante el conflicto
Foto: Avash Media bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0.

Irán elevó el tono de sus advertencias contra Estados Unidos y afirmó que una nueva ofensiva militar podría llevar la guerra más allá de Oriente Medio. La amenaza llegó después de que Donald Trump dijera que estuvo a una hora de reanudar la campaña de bombardeos, aunque finalmente decidió dar más margen a la vía diplomática.

El alto el fuego que detuvo la Operación Furia Épica se mantiene en gran parte desde hace unas seis semanas, pero las conversaciones para cerrar la guerra apenas avanzan. Teherán presentó una nueva oferta a Washington, aunque sus condiciones públicas repiten exigencias que Trump ya había rechazado, como el levantamiento de sanciones, la liberación de fondos congelados, compensaciones por daños de guerra, retirada de tropas estadounidenses de la zona y control sobre el estrecho de Ormuz.

La Guardia Revolucionaria iraní avisó de que, si se repite una agresión contra Irán, la guerra “se extenderá esta vez más allá de la región”. Hasta ahora, Teherán había amenazado sobre todo con atacar países de Oriente Medio que albergan bases estadounidenses, pero el nuevo mensaje amplía el alcance de la advertencia sin precisar objetivos concretos.

La tensión también se refleja en el tráfico marítimo. Irán mantiene muy restringido el paso por el estrecho de Ormuz desde el inicio de la campaña estadounidense-israelí, lo que ha provocado una fuerte alteración del suministro energético mundial. Dos superpetroleros chinos cargados con unos 4 millones de barriles de crudo lograron salir por la ruta de tránsito iraní, después de que Teherán anunciara condiciones más flexibles para buques chinos.

Corea del Sur también informó de que un petrolero coreano cruzaba el estrecho en cooperación con Irán. Según datos citados por Reuters, al menos 54 barcos transitaron Ormuz la semana pasada, casi el doble que la semana anterior, aunque todavía muy lejos de los aproximadamente 140 buques diarios que cruzaban antes de la guerra.

El bloqueo y las restricciones siguen presionando al mercado energético. Los precios del petróleo han oscilado con fuerza por las señales contradictorias de Washington, entre amenazas de nuevos ataques y mensajes de optimismo sobre un posible acuerdo. El crudo Brent cayó alrededor de un 2,75 % el miércoles por la mañana, hasta situarse cerca de los 108 dólares por barril, aunque la tendencia de fondo continúa marcada por la incertidumbre.

Trump afronta presión interna para cerrar la guerra, especialmente por el impacto del encarecimiento energético antes de las elecciones legislativas de noviembre. El vicepresidente JD Vance, que encabezó la delegación estadounidense en la ronda de conversaciones de paz celebrada el mes pasado, aseguró que se han logrado avances y que Washington está “en una buena posición”.

El problema es que el alto el fuego no ha eliminado los riesgos. Aunque se ha mantenido en su mayor parte, en las últimas semanas se han producido ataques contra buques y contra estados del Golfo. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos denunciaron un nuevo ataque con drones, que atribuyeron a milicias operativas en Irak y aliadas de Irán. Jordania informó también de que derribó un dron.

La guerra comenzó con objetivos declarados por Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como frenar el apoyo iraní a milicias regionales, desmantelar su programa nuclear, destruir su capacidad de misiles y favorecer un cambio político interno en Irán. Sin embargo, según la información disponible, Teherán conserva reservas de uranio enriquecido casi apto para uso militar, además de capacidad para amenazar a sus vecinos con misiles, drones y grupos aliados.

Por ahora, la crisis se mueve entre dos fuerzas opuestas. Por un lado, Estados Unidos e Irán siguen enviando señales de negociación. Por otro, las amenazas militares, el cierre parcial de Ormuz y los ataques indirectos mantienen abierto el riesgo de una escalada mayor. La advertencia iraní de llevar la guerra más allá de la región añade una presión nueva a una negociación que todavía no encuentra una salida clara.

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