Un estudio publicado en Science Advances replantea una idea muy arraigada en la climatología del Caribe. Durante años se asumió que los periodos de mayor insolación en verano generaban más lluvias. Sin embargo, una reconstrucción climática basada en estalagmitas cubanas muestra que la región se secaba justamente en esos momentos.
El hallazgo se basa en un registro continuo de 129.000 años obtenido en la cueva de Santo Tomás, en el oeste de Cuba. Allí, los investigadores analizaron isótopos de oxígeno en estalagmitas, una técnica que permite leer cambios de humedad con gran precisión.
A partir de esos datos, el equipo identificó un factor que había pasado desapercibido: la Alta Subtropical del Atlántico Norte (NASH). Este sistema de alta presión, estable y persistente, resultó ser la pieza que mejor explica cuándo el Caribe tenía lluvias abundantes y cuándo entraba en sequía.
Según Hanying Li, autor principal, la clave no era la radiación solar directa, sino la fuerza y posición de este anticiclón. Cuando la NASH se fortalecía y avanzaba hacia el oeste, la convección se debilitaba y las nubes de lluvia desaparecían sobre la región.
El fenómeno no fue puntual. Los investigadores encontraron que estos patrones se repetían en distintos periodos climáticos, desde épocas cálidas hasta edades de hielo. La coincidencia entre insolación alta y sequía era sorprendentemente frecuente.
Para entender mejor el mecanismo, el equipo comparó el registro geológico con simulaciones de modelos climáticos. La conclusión fue que el aumento de insolación intensificaba la NASH, mientras que las temperaturas superficiales más frías del Atlántico favorecían su desplazamiento hacia el oeste.
Ese movimiento tenía dos efectos simultáneos: sequía en la Piscina Cálida Atlántica —que abarca el Caribe, el golfo de México y partes de Centroamérica— y mayor humedad en el este de Norteamérica. Los registros geológicos de ambas regiones coinciden con este patrón.
El estudio destaca dos episodios de sequía extrema ocurridos hace unos 126.000 y 105.000 años. Fueron “megasequías” largas y severas, impulsadas por una combinación de insolación máxima y enfriamiento del Atlántico. Los científicos señalan que estos eventos duraron siglos.
Aunque esas condiciones fueron mucho más intensas que las actuales, los autores subrayan que la dinámica atmosférica es la misma que influye en las sequías de pleno verano que el Caribe experimenta hoy. La historia, dicen, ayuda a entender por qué la región puede secarse incluso en años de fuerte radiación solar.
El trabajo también resalta que la NASH podría intensificarse en el futuro según varios modelos climáticos. Si eso ocurre, las sequías estivales podrían volverse más frecuentes o más duraderas en gran parte del Caribe, una preocupación relevante para una región dependiente de las lluvias.
En conjunto, el estudio propone una nueva forma de interpretar el clima caribeño: no basta con mirar la insolación o el calentamiento global. La posición y fuerza de la Alta Subtropical del Atlántico Norte puede ser el factor decisivo para el agua que recibe la región.
Resumen
- Un estudio de 129.000 años muestra que las lluvias del Caribe no dependen de la insolación directa.
- La Alta Subtropical del Atlántico Norte ha sido el factor dominante que explica sequías y periodos húmedos.
- Cuando este sistema de alta presión se fortalece y avanza al oeste, el Caribe se seca.
- El análisis identifica “megasequías” pasadas vinculadas a la combinación de insolación alta y Atlántico más frío.
- Modelos climáticos indican que este patrón podría intensificarse y generar sequías estivales más prolongadas.