La capital mexicana vivió una de sus jornadas más complicadas del año en materia climática. Lluvias torrenciales provocaron encharcamientos en múltiples alcaldías, paralizando avenidas clave y afectando el funcionamiento de infraestructuras estratégicas como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
El fenómeno comenzó la tarde del domingo y se prolongó hasta la madrugada del lunes 11, con acumulaciones de agua que superaron la capacidad de drenaje en zonas como Iztapalapa, Venustiano Carranza y Cuauhtémoc. Autoridades activaron el Plan Tlaloque Reforzado 2025 para atender la emergencia en las 16 demarcaciones.
En el AICM, las operaciones se vieron gravemente afectadas. Hubo cancelaciones de vuelos nacionales e internacionales, incluidos destinos como Bogotá, Punta Cana, El Cairo y Cancún. Las imágenes mostraron salas de abordaje inundadas y pasajeros haciendo largas filas para reprogramar vuelos.
El acceso por Boulevard Puerto Aéreo quedó limitado a un solo carril hacia la Terminal 1 debido a grandes encharcamientos. Muchos viajeros optaron por abandonar taxis y transporte público para caminar hasta las terminales, mientras vehículos varados complicaban aún más el tránsito.
En la Calzada de la Viga 35, el agua alcanzó hasta dos metros en estacionamientos subterráneos, dejando sumergidos tres automóviles y cuatro motocicletas. En otros puntos, como San Antonio Abad, negocios locales reportaron daños totales en su equipamiento por el ingreso de agua contaminada.
La lluvia también dejó daños significativos en zonas residenciales. En la Unidad Habitacional Vicente Guerrero, en Iztapalapa, al menos 20 patios resultaron inundados. Brigadas de bomberos y Protección Civil trabajaron durante horas para evacuar el agua y ayudar a los vecinos.
El servicio de transporte público tuvo interrupciones. La Línea A del Metro suspendió el servicio de apoyo entre Pantitlán y Santa Marta debido a una inundación en Calzada Ignacio Zaragoza, lo que obligó a los usuarios a buscar rutas alternas.
Para un público internacional, este episodio refleja la vulnerabilidad de grandes ciudades ante lluvias extremas y la necesidad de fortalecer sistemas de drenaje. Eventos similares se han registrado en urbes como Nueva York, São Paulo y París, donde precipitaciones récord han paralizado la movilidad y afectado aeropuertos.
Las autoridades capitalinas han instado a la población a evitar las zonas afectadas y mantenerse informada sobre posibles lluvias adicionales durante el día. Se prevé que los trabajos de limpieza y desagüe continúen hasta restablecer la normalidad.
El impacto de estas lluvias deja claro que la gestión de tormentas urbanas no es solo un desafío local, sino un problema global que requiere inversión en infraestructura, coordinación regional y estrategias de prevención más efectivas.