Extremadura afronta una situación crítica por tres incendios activos, con especial preocupación por los declarados en Jarilla y Casares de las Hurdes. Ambos focos han obligado a movilizar un amplio despliegue de medios terrestres y aéreos, así como a la Unidad Militar de Emergencias (UME), ante la rápida propagación de las llamas favorecida por el calor extremo y la compleja orografía.
En Jarilla, el fuego ha calcinado unas 1.250 hectáreas y provocó la evacuación de 286 personas de las localidades de Jarilla, Cabezabellosa y Villar de Plasencia. Los vecinos han sido alojados en instalaciones de Plasencia y Baños de Montemayor, a la espera de poder regresar cuando se garantice su seguridad.
Las autoridades señalan que las llamas llegaron a escasos metros de algunas viviendas, lo que justificó la evacuación inmediata. El consejero de Presidencia, Abel Bautista, insistió en que las decisiones de desalojo se toman para proteger vidas, aunque a veces los vecinos no perciban un peligro inminente.
En Casares de las Hurdes, el incendio se desarrolla en una zona de difícil acceso para los medios terrestres, por lo que la intervención aérea es fundamental. La evolución preocupa especialmente porque las aeronaves han tenido problemas para operar debido a tormentas registradas en la mañana, lo que retrasó las labores de control.
Según Bautista, la orografía complica la entrada de maquinaria pesada y brigadas forestales, por lo que el avance de las llamas depende en gran medida de las condiciones meteorológicas. No se ha ordenado la evacuación en este foco, aunque se mantiene la vigilancia constante.
El tercer incendio activo en la región afecta a Santibáñez el Alto, en Cáceres. Aunque su magnitud es menor, los equipos de extinción trabajan para evitar que las llamas se reaviven por el viento o posibles nuevos rayos, como los que ya originaron varios de los fuegos actuales.
La AEMET ha advertido que persisten las altas temperaturas y la posibilidad de tormentas, lo que podría generar nuevos focos. Las autoridades autonómicas y la UME recalcan que la prevención y la colaboración ciudadana son claves para contener la emergencia.