Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”, falleció después de resultar herido en una operación de fuerzas especiales mexicanas en una zona boscosa cercana a Tapalpa, Jalisco. Fue trasladado en helicóptero hacia Ciudad de México junto a dos de sus escoltas, pero no sobrevivió al trayecto. Con su muerte cae el dirigente más buscado del Cártel Jalisco Nueva Generación, organización que durante años expandió su presencia territorial y diversificó actividades ilícitas.
El Ministerio de Defensa explicó que la localización del complejo donde se ocultaba se logró tras información obtenida de un confidente vinculado a una de sus parejas sentimentales. Ese dato permitió planificar con rapidez la incursión. Durante el operativo, hombres armados del cártel respondieron con fuego de alto calibre, y en el lugar fueron hallados fusiles con lanzagranadas, lanzacohetes y proyectiles de mortero.
Las autoridades confirmaron al menos 62 muertes entre la redada y los hechos posteriores, incluidos 25 miembros de la Guardia Nacional y 34 presuntos integrantes del cártel. Además, se registraron bloqueos e incendios de vehículos en 85 puntos distribuidos en más de una docena de estados, como reacción inmediata de estructuras leales al CJNG.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la situación comenzaba a normalizarse y recalcó que no hubo participación directa de fuerzas estadounidenses en la operación. Sí existió, aclaró, un intercambio de información con Washington que ayudó a ubicar con precisión el objetivo. Esa distinción resulta relevante en un contexto donde la cooperación bilateral en seguridad es políticamente sensible.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump pidió públicamente que México intensifique su combate contra los cárteles. La muerte de Oseguera ocurre en vísperas de la revisión del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, lo que añade una dimensión diplomática. Una economista citada en la cobertura señaló que el hecho también puede leerse como un gesto hacia la administración estadounidense en medio de esa revisión.
En el terreno económico, la reacción violenta tuvo efectos casi inmediatos. Aerolíneas cancelaron vuelos el domingo y las acciones de Volaris y de los operadores aeroportuarios GAP y ASUR cayeron más de 4% el lunes por la mañana. Aeroméxico anunció la reanudación gradual de operaciones, mientras Air Canada comunicó que retomaría rutas hacia Puerto Vallarta y Guadalajara en los días siguientes.
El turismo en la costa de Jalisco sintió el impacto directo. Visitantes relataron escenas de vehículos incendiados camino al aeropuerto. Empresas como Femsa reportaron más de 200 incidentes en tiendas y gasolineras, aunque Pemex aseguró que el suministro de combustible continuaba con normalidad. El episodio mostró la rapidez con la que un choque de seguridad puede trasladarse a sectores productivos clave.
En el plano interno del CJNG, las autoridades indicaron que ya vigilan a varios líderes ante posibles reacomodos. También murió en un enfrentamiento quien era señalado como principal operador financiero y mano derecha de Oseguera. La ausencia de un sucesor claro, según testimonios recogidos, alimenta incertidumbre sobre si el grupo tenderá a fragmentarse o a reorganizarse bajo nuevas figuras.
La muerte de “El Mencho” elimina a un liderazgo central, pero no clausura la capacidad operativa del cártel. La magnitud de la respuesta violenta y la necesidad de desplegar miles de soldados en Jalisco evidencian que el equilibrio criminal no se disuelve de un día para otro. Lo que se abre es una etapa de transición incierta, donde la presión política externa y la estabilidad interna del CJNG se entrecruzan con un impacto económico que ya se hizo visible.