Nigeria advirtió que cualquier ayuda militar por parte de Estados Unidos debe realizarse bajo los principios de respeto mutuo y sin comprometer su integridad territorial. La declaración llegó tras las amenazas de Donald Trump de intervenir militarmente en el país para frenar los ataques islamistas contra comunidades cristianas.
El asesor presidencial Daniel Bwala afirmó que Nigeria no permitirá que ninguna potencia extranjera condicione su soberanía. Aseguró que el gobierno de Bola Tinubu aprecia el apoyo internacional contra el terrorismo, pero que las decisiones de seguridad se toman dentro del país.
La violencia islamista golpea a Nigeria desde hace más de una década
Durante más de quince años, grupos como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental han sembrado el terror en varias regiones del país. Sus ataques han dejado miles de muertos y millones de desplazados, principalmente en el norte, aunque la violencia se ha extendido a otras zonas donde conviven cristianos y musulmanes.
Los expertos señalan que reducir el conflicto a una persecución religiosa es simplificar una crisis mucho más compleja. En muchas áreas rurales, los enfrentamientos surgen por el control de tierras fértiles, el acceso al agua o la rivalidad entre comunidades étnicas, lo que amplifica la inestabilidad interna.
Aun así, las masacres contra cristianos han avivado el debate internacional y alimentado la narrativa de intolerancia religiosa, especialmente en medios estadounidenses cercanos al entorno de Trump.
El gobierno intenta mantener el equilibrio religioso en el poder
Bola Tinubu, presidente desde 2023, ha intentado preservar la frágil coexistencia entre comunidades religiosas. Musulmán del sur y casado con una pastora cristiana, su gabinete refleja una distribución que busca evitar tensiones entre las distintas confesiones del país.
En las últimas semanas, el mandatario renovó la cúpula militar y nombró a un cristiano como jefe de defensa, gesto que fue interpretado como una señal de unidad nacional frente a las críticas de Washington.
Mientras tanto, en Abuja y Lagos, la población se muestra dividida. Algunos creyentes cristianos respaldan la posibilidad de una intervención de EE.UU., mientras otros temen que un ataque extranjero solo aumente el caos y la desconfianza entre comunidades.
Washington y Abuya mantienen una relación bajo tensión
La inclusión de Nigeria en la lista de “países de especial preocupación” por supuestas violaciones a la libertad religiosa reavivó el malestar diplomático. El gobierno nigeriano considera que esa designación ignora los esfuerzos locales para contener el extremismo y promover la convivencia.
Analistas en seguridad coinciden en que una operación militar estadounidense sería inviable sin coordinación con las fuerzas nigerianas, más aún después del retiro de tropas de Níger, país clave en la región para la presencia norteamericana.
Por ahora, Tinubu insiste en mantener los canales diplomáticos abiertos, pero deja clara su posición, Nigeria está dispuesta a cooperar, no a ceder su soberanía. Para Abuya, la lucha contra el islamismo radical solo puede ganarse con respeto y no con amenazas externas.
Fuente: Reuters