España alcanzó en 2025 una cifra histórica de población inmigrante, consolidándose como uno de los países europeos con mayor proporción de residentes extranjeros. La población total se situó en 49.153.849 habitantes a 1 de abril, de los cuales cerca de una quinta parte nació en el extranjero.
Según datos del INE, la población con nacionalidad extranjera era de 6.853.348 personas, lo que representa un 14,0% del total, mientras que la población nacida fuera de España llegó a 9.379.972 habitantes, equivalente al 19,1% de la población. En conjunto, el 19,6% de los residentes en el país tienen origen migrante.
El fenómeno migratorio explica el crecimiento poblacional del país, ya que el número de personas nacidas en España se ha reducido. Por cada nuevo ciudadano español registrado, se contabilizan casi cinco extranjeros. De hecho, el 87% del aumento total de la población en 2025 se debe al crecimiento de la población inmigrante.
La distribución por comunidades autónomas refleja que Baleares lidera con un 27,6% de población nacida en el extranjero, seguida de Cataluña y Madrid con un 23,8% cada una, así como Melilla, Canarias y la Comunitat Valenciana, todas con cifras por encima del 22%. Incluso en territorios tradicionalmente emisores como Galicia y Castilla y León, la proporción de población extranjera está creciendo con fuerza.
En cuanto a países de origen, Colombia se ha consolidado como la nacionalidad con más llegadas a España en 2025. Solo en el primer semestre del año, más de 75.000 colombianos se asentaron en el país, muy por encima de marroquíes y venezolanos.
Durante 2023, los colombianos registraron más de 170.000 llegadas a España, frente a 123.000 de Marruecos y 88.000 de Venezuela. En 2025 mantienen el liderazgo con entre 35% y 40% del flujo total, marcando un patrón constante que se explica por afinidades culturales, el idioma y las ventajas legales que facilitan la nacionalidad tras dos años de residencia.
Los colombianos se concentran sobre todo en Valencia, Madrid y Cataluña, regiones que suman más de la mitad de los nuevos residentes en España. Además, sectores como la hostelería y el trabajo doméstico dependen en gran parte de esta comunidad migrante, que también protagoniza procesos de naturalización y migración circular, ya que muchos van y vienen entre España y Colombia.