Al menos siete personas murieron y 69 resultaron heridas después de que dos puentes se derrumbaran en regiones rusas limítrofes con Ucrania. Los hechos ocurrieron durante la noche del sábado y la madrugada del domingo en Bryansk y Kursk, zonas que han estado bajo tensión constante desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano.
El incidente más grave se registró en Bryansk, donde el colapso de un puente sobre las vías del tren provocó el descarrilamiento de un convoy. Según autoridades locales y el Ministerio de Emergencias ruso, 47 personas fueron hospitalizadas, entre ellas tres menores de edad. Imágenes difundidas por redes sociales muestran los esfuerzos de los equipos de rescate para evacuar a los pasajeros atrapados en los vagones dañados.
En Kursk, un segundo puente colapsó mientras un tren de carga lo cruzaba. Parte del convoy cayó sobre una carretera y la locomotora se incendió, aunque las llamas fueron sofocadas rápidamente. El conductor sufrió lesiones en una pierna y fue trasladado al hospital junto a otros miembros de la tripulación.
Hasta el momento, no se ha confirmado si los dos incidentes están relacionados. Algunos funcionarios rusos han sugerido la posibilidad de sabotaje, en un contexto de crecientes ataques y operaciones encubiertas en regiones fronterizas desde el comienzo de la guerra en 2022. Ucrania no se ha pronunciado oficialmente sobre los hechos.
Las autoridades rusas mantienen activos los operativos de búsqueda y rescate en Bryansk, con la participación de cerca de 180 especialistas. El presidente del Consejo de la Federación rusa calificó el incidente como un reflejo de la escalada del conflicto y reiteró las acusaciones contra Kiev.
Desde que inició la invasión a gran escala, las regiones rusas de Bryansk, Kursk y Belgorod han experimentado frecuentes bombardeos y ataques con drones. El colapso de los puentes agrava la situación humanitaria y logística en la frontera y mantiene alta la tensión en la zona.
Referencias: Reuters