La tarde del viernes, pasadas las 21:00 horas, un incendio en el interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba alarmó a vecinos y turistas que se encontraban en el entorno del monumento. El fuego, visible desde el exterior, generó columnas de humo que salían por las cubiertas, despertando la preocupación por el estado del edificio declarado Patrimonio de la Humanidad.
Según las primeras investigaciones, las llamas se iniciaron en una de las capillas situadas en las naves de Almanzor, concretamente en un espacio utilizado como almacén. Allí se guardaba una barredora eléctrica cuya batería sufrió un cortocircuito, lo que desencadenó el incendio.
Tres dotaciones de bomberos acudieron de inmediato al lugar y actuaron tanto en el interior como en la cubierta de la Mezquita. Gracias a su rápida intervención, el fuego quedó controlado en pocos minutos, evitando que se propagara a otras zonas del complejo monumental.
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, confirmó que, aunque habrá daños materiales en las capillas afectadas, la situación no se considera catastrófica. “Habrá daños, pero no es una catástrofe”, declaró, destacando la importancia de los planes de autoprotección del templo.
El obispo emérito de Córdoba, Demetrio Fernández, también estuvo presente en el lugar y expresó su agradecimiento a los bomberos y a Dios por evitar un desastre mayor. Pidió a la ciudadanía mantener la calma y aseguró que la actividad religiosa y cultural del templo podrá continuar con normalidad.
Los bomberos revisaron minuciosamente todas las zonas afectadas para asegurar que no quedaran puntos calientes que pudieran reavivar las llamas. Asimismo, se realizaron tareas de ventilación para dispersar el humo acumulado en el interior.
Este no es el primer incidente registrado en la Mezquita-Catedral, aunque sí uno de los más relevantes de los últimos años. La presencia de madera en parte de su estructura siempre ha sido un factor de riesgo, motivo por el cual se realizan simulacros periódicos.
El origen del incendio, relacionado con una máquina barredora, reabre el debate sobre las medidas de seguridad en el manejo de equipos eléctricos dentro de espacios históricos, donde las condiciones para combatir el fuego son más complejas.
El monumento, símbolo de Córdoba y uno de los más visitados de España, combina elementos islámicos y cristianos que lo convierten en un referente cultural único. La conservación de su integridad arquitectónica es una prioridad tanto para las autoridades locales como para organismos internacionales.
Tras el suceso, se prevé una evaluación técnica para determinar el alcance real de los daños y establecer las reparaciones necesarias. Este trabajo incluirá la restauración de muros, cubiertas y elementos ornamentales que hayan sido afectados por el calor o el humo.
Las autoridades han reiterado que la Mezquita-Catedral permanecerá abierta al público, aunque es posible que algunas zonas queden temporalmente restringidas mientras se completan las labores de recuperación.