SpaceX lanzó por primera vez la versión V3 de Starship desde Starbase, Texas, en una prueba que mezcló avances importantes con fallos visibles. El cohete, de unos 124 metros de altura, despegó a las 17:30 hora local y logró separar la etapa superior del propulsor Super Heavy pocos minutos después.
El inicio del vuelo fue uno de los puntos positivos de la misión. Starship continuó su ascenso hacia el espacio, mientras el propulsor iniciaba la maniobra de regreso para realizar un amerizaje controlado en el Golfo de México. Sin embargo, los motores de Super Heavy no volvieron a encenderse correctamente para sostener el retorno, por lo que el propulsor cayó al agua y probablemente explotó tras el impacto.
SpaceX no intentaba capturar el propulsor con la torre en esta misión, porque se trataba de una prueba inicial de una versión significativamente rediseñada. Aun así, el regreso controlado era una parte importante del ensayo, especialmente para una arquitectura que depende de la reutilización rápida y de operaciones cada vez más frecuentes.
La etapa superior también tuvo un problema durante el ascenso, al perder uno de sus seis motores Raptor. Pese a ese fallo, la nave siguió adelante y completó uno de los objetivos principales del vuelo: desplegar 20 simuladores de satélites Starlink y dos satélites modificados destinados a grabar imágenes del exterior del vehículo.
Aproximadamente una hora después del despegue, Starship realizó una simulación de aterrizaje en el Océano Índico. La nave terminó volcando y explotando, un desenlace que entraba dentro del perfil esperado para esta prueba. El resultado no fue limpio, pero sí dejó datos útiles sobre el comportamiento del nuevo hardware en vuelo.
La misión tenía una importancia especial porque era la primera evaluación real de Starship V3, una versión que incorpora motores Raptor de tercera generación, más empuje y un diseño más simple que el de iteraciones anteriores. SpaceX también probó una nueva plataforma de lanzamiento en Starbase, parte de la infraestructura que necesita para sostener un ritmo de vuelos más alto.
El lanzamiento llegó después de varios meses sin vuelos de Starship. El sistema no volaba desde octubre de 2025, y el desarrollo de la versión V3 acumuló retrasos, incluida una explosión durante pruebas de uno de los primeros propulsores mejorados. Un intento anterior también fue aplazado por un problema técnico en un brazo de la torre de lanzamiento.
Para SpaceX, Starship sigue siendo la pieza central de sus planes a largo plazo. La compañía quiere usarlo para desplegar satélites Starlink más avanzados, apoyar misiones de la NASA a la Luna y, más adelante, avanzar hacia Marte. Pero antes necesita demostrar que el sistema puede volar de forma fiable, regresar, reutilizarse y operar con cargas cada vez más complejas.
La lectura del vuelo es doble. SpaceX consiguió lanzar Starship V3, probar su nueva infraestructura y completar el despliegue de simuladores de Starlink. Pero también perdió el propulsor durante el regreso y registró un fallo de motor en la etapa superior. No fue una misión perfecta, aunque sí una prueba relevante para entender qué debe corregirse antes del siguiente intento.