La relación entre Donald Trump y Elon Musk atraviesa su momento más tenso en años. El presidente de Estados Unidos afirmó el viernes que no tiene planes de hablar con el CEO de Tesla y SpaceX, marcando un distanciamiento inédito entre ambos líderes, quienes hasta hace poco mantenían una estrecha colaboración política y empresarial.
Trump, abordo del Air Force One, declaró que no piensa en Musk y lanzó una advertencia directa sobre los millonarios contratos federales de las empresas del magnate. “Lo revisaremos todo”, enfatizó, aludiendo a la revisión de los acuerdos que Musk mantiene con el gobierno para el desarrollo tecnológico, aeroespacial y de infraestructura.
Esta disputa surge en medio de un intenso debate por el proyecto de ley de reducción de impuestos impulsado por Trump. Musk ha sido uno de los principales críticos, denunciando que el plan añadirá 2,4 billones de dólares a la deuda nacional y perjudicará tanto a los republicanos como a la economía estadounidense.
El distanciamiento entre ambos líderes no solo complica la aprobación de la ley fiscal en el Senado, sino que también pone en entredicho futuros contratos federales con empresas como Tesla y SpaceX. Trump sugirió que su administración revisará en detalle cada acuerdo con Musk, dejando abierta la puerta a posibles cambios o cancelaciones.
Fuentes cercanas a la Casa Blanca afirman que el presidente considera “mucho dinero” los contratos vigentes y que no descarta tomar medidas en respuesta a las críticas y presiones del empresario. Este clima de confrontación podría afectar no solo al sector tecnológico, sino a la propia estabilidad política del país.
Mientras tanto, Musk ha intensificado sus mensajes en la red social X (antes Twitter), cuestionando la viabilidad del proyecto de ley y proponiendo incluso la creación de un nuevo partido político para “representar al 80% del medio”. Aunque no se ha dirigido directamente a Trump, sus críticas han encontrado eco en sectores disidentes del Congreso y entre inversores de alto perfil.
La disputa ha tenido repercusiones inmediatas en el mercado bursátil. Las acciones de Tesla sufrieron una caída histórica tras el enfrentamiento público, mientras que el entorno empresarial observa con preocupación el deterioro de una relación que hasta hace poco era símbolo de la alianza entre Silicon Valley y la Casa Blanca.
En este contexto, la ruptura entre Trump y Musk podría redefinir tanto el futuro de la política fiscal estadounidense como el papel de las grandes tecnológicas en la agenda del gobierno. El desenlace de esta pugna se perfila como uno de los grandes temas a seguir en la recta final del año electoral.
Fuente: Reuters