Las renovadas amenazas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump contra sus aliados europeos han vuelto a agitar los mercados en un contexto de creciente tensión diplomática por Groenlandia, reavivando el debate sobre el comercio conocido como “vender América”.
Las bolsas europeas cayeron más de un 1% y los futuros de Wall Street apuntaron a descensos similares, ante el temor de que una nueva escalada comercial afecte al crecimiento global. El anuncio contempla un arancel inicial del 10% a partir del 1 de febrero, que subiría al 25% en junio.
El dólar también se debilitó, una señal de que la moneda estadounidense volvió a situarse en el punto de mira de los inversores. En paralelo, el euro, la libra esterlina y varias divisas escandinavas repuntaron, mientras el franco suizo avanzó como activo refugio.
Según analistas, el movimiento recuerda al episodio vivido tras los amplios gravámenes anunciados en abril pasado, aunque por ahora las reacciones del mercado son más moderadas, lo que sugiere que muchos inversores confían en que la tensión termine reduciéndose.
La incertidumbre se ve agravada por un fallo pendiente de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la legalidad de los aranceles y por la falta de claridad sobre la respuesta de la Unión Europea, que podría recurrir tanto a represalias comerciales como a su instrumento anti-coerción.
Europa es el mayor acreedor extranjero de Estados Unidos, con inversiones en acciones y bonos por valor de unos 8 billones de dólares. Algunos analistas advierten de que, si la relación transatlántica se deteriora, podría aumentar la presión para diversificar fuera de activos denominados en dólares.
Sin embargo, expertos subrayan que los mercados estadounidenses siguen siendo profundos y difíciles de sustituir, lo que limita una salida rápida de capitales europeos, pese a que el dólar acumula una caída cercana al 10% frente a sus pares en 2025.
Más allá del impacto inmediato, las amenazas arancelarias vuelven a introducir incertidumbre en la economía europea. Países como Alemania y el Reino Unido figuran entre los más expuestos, en un momento en el que la confianza de los inversores empieza a mostrar signos de fragilidad.
Fuente: Reuters