Las hostilidades entre Moscú y Kiev se intensificaron dramáticamente este domingo, justo 24 horas antes de que ambas naciones reanuden conversaciones directas de paz en territorio turco.
Un ataque ucraniano sin precedentes alcanzó bases militares siberianas ubicadas a más de 4.300 kilómetros del frente de batalla principal. Las fuerzas de Kiev emplearon una táctica ingeniosa para penetrar las defensas rusas.
Los operativos ucranianos ocultaron drones explosivos dentro de cobertizos de madera convencionales, transportándolos posteriormente en camiones civiles hasta las instalaciones aéreas rusas. Esta operación resultó en la destrucción completa de 41 aeronaves militares rusas con capacidad nuclear.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó ataques contra cinco regiones diferentes, admitiendo daños significativos en Murmansk e Irkutsk. Moscú reportó incendios controlados y la captura de varios responsables del asalto.
Simultáneamente, una explosión destruyó un puente carretero en Bryansk mientras un tren de pasajeros con 388 ocupantes circulaba por debajo. Este incidente provocó siete muertos y 69 heridos, sin que ninguna parte reclame responsabilidad.
Rusia respondió con el bombardeo nocturno más masivo de toda la guerra, lanzando 472 drones contra territorio ucraniano junto con siete misiles adicionales. Esta cifra supera cualquier ataque previo registrado durante el conflicto.
Los avances territoriales rusos también se aceleraron durante mayo, capturando 450 kilómetros cuadrados en su progresión más rápida en seis meses. Las fuerzas de Moscú reportaron nuevos avances en la región ucraniana de Sumy.
El presidente Volodymyr Zelenskiy confirmó que el ministro de Defensa Rustem Umerov representará a Ucrania en Estambul. Esta segunda ronda de negociaciones busca superar los limitados resultados de la primera reunión.
Los negociadores ucranianos presentarán propuestas que rechazan restricciones militares post-conflicto y demandan reparaciones completas. Kiev insiste en utilizar las líneas actuales como punto de partida para discusiones territoriales.
Estas posiciones contrastan directamente con las exigencias rusas de junio pasado: abandono ucraniano de aspiraciones atlánticas y retirada total de las cuatro regiones reclamadas por Putin.
Donald Trump presiona públicamente por un acuerdo inmediato, amenazando con retirar el apoyo estadounidense si las negociaciones fracasan. Esta postura podría transferir la responsabilidad principal a las potencias europeas con recursos más limitados.
Después de tres años de combates intensos, más de 1.2 millones de personas han resultado muertas o heridas según estimaciones estadounidenses. Rusia mantiene control sobre aproximadamente 113.100 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano, equivalente al estado de Ohio.
Keith Kellogg, enviado especial estadounidense, reconoce que las posiciones de ambas partes permanecen considerablemente distanciadas pese a la urgencia diplomática. Las conversaciones de Estambul enfrentan el desafío de conciliar demandas aparentemente irreconciliables mientras continúa la violencia sobre el terreno.
Fuente: Reuters