Un crucero de expedición que navegaba por el Atlántico se ha convertido en el centro de una alerta sanitaria internacional. El MV Hondius, operado por la compañía neerlandesa Oceanwide Expeditions, registra tres pasajeros fallecidos tras presentar síntomas compatibles con hantavirus, una enfermedad poco común vinculada principalmente al contacto con roedores infectados.
La Organización Mundial de la Salud informó de las tres muertes a bordo del buque. Las autoridades han confirmado el virus en al menos un caso hospitalizado en Sudáfrica, mientras otros casos siguen bajo investigación. La información más reciente eleva a siete los afectados por el posible brote y sitúa en dos los casos confirmados.
El crucero permanece bajo vigilancia sanitaria
El barco transporta cerca de 150 personas de 23 nacionalidades. Entre ellas hay pasajeros y tripulantes, incluidos 14 españoles, según la operadora. Tras los fallecimientos y el traslado de un pasajero a una unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica, dos miembros de la tripulación permanecen con síntomas respiratorios agudos y requieren atención médica urgente. Uno presenta un cuadro leve y otro un cuadro grave.
El MV Hondius partió el 20 de marzo desde Ushuaia, en la Patagonia argentina, en una ruta que incluyó la Antártida, las Malvinas, Georgia del Sur, la isla Nightingale, Tristán de Acuña, Santa Elena y Ascensión. El buque llegó a aguas de Cabo Verde el 3 de mayo, pero las autoridades caboverdianas denegaron su entrada por motivos de seguridad pública nacional.
La compañía contempla ahora Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife como posibles puntos de desembarco controlado. España ya mantiene activado un dispositivo de seguimiento ante esa posibilidad. Sanidad Exterior coordina la respuesta con organismos nacionales e internacionales dentro del mecanismo activado por la OMS, con el objetivo de definir cómo actuar si finalmente el crucero realiza escala en Canarias.
Qué se sabe del hantavirus y del posible origen
El hantavirus no se comporta como los virus más habituales en cruceros, como el norovirus o la gripe. Su vía principal de contagio suele ser la inhalación de partículas procedentes de orina o excrementos secos de roedores infectados. La transmisión entre personas es inusual, aunque existen antecedentes asociados al virus Andes en Sudamérica, sobre todo en contextos de contacto estrecho y prolongado.
El posible origen del brote sigue bajo investigación. Las hipótesis sanitarias apuntan a que las infecciones podrían haberse producido en la propia embarcación o en alguna zona visitada durante la ruta, especialmente en áreas donde hubiera roedores portadores del virus. También se baraja que algún contagio pudiera estar relacionado con contacto estrecho con una persona enferma, aunque los expertos recuerdan que esta vía no es la habitual y requiere condiciones muy concretas.
Los síntomas iniciales pueden parecerse a los de una gripe, con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y dolores corporales. En algunos casos la enfermedad avanza hacia un cuadro respiratorio grave, con afectación pulmonar y necesidad de cuidados intensivos. No existe un tratamiento específico contra el virus, por lo que la atención se centra en sostener al paciente con oxígeno, líquidos, medicación y, si hace falta, respiración asistida.
El riesgo para la población sigue siendo bajo
Pese a la gravedad de los casos registrados, las autoridades y expertos consultados insisten en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo. La OMS ha pedido evitar el pánico y no imponer restricciones generales de viaje. En Canarias, los epidemiólogos consultados recalcan que un posible desembarco se haría de forma controlada, priorizando a las personas enfermas que necesiten vigilancia médica u hospitalización.
El caso del MV Hondius deja una situación poco frecuente para la sanidad marítima. Los cruceros suelen asociarse a brotes gastrointestinales o respiratorios más comunes, pero el hantavirus pertenece a otra categoría. Por ahora, la prioridad es confirmar cuántos casos hay, atender a los pacientes graves y aclarar si el origen estuvo en una escala del viaje, en la presencia de roedores o en una cadena de contagio limitada dentro del barco.