En un descubrimiento fascinante, un equipo internacional de científicos ha documentado por primera vez el uso de herramientas entre orcas salvajes, quienes emplean algas marinas para acicalarse y reforzar sus lazos sociales. El estudio, publicado en la revista Current Biology, se centra en una población de orcas residentes del mar de Salish, en la costa noroeste del Pacífico, y abre nuevas perspectivas sobre la inteligencia y la cultura de estos cetáceos en peligro de extinción.
Mediante observaciones aéreas con drones y análisis de vídeo de alta resolución, los investigadores descubrieron que las orcas fabrican herramientas al romper los extremos de los tallos de algas marinas gigantes y luego presionan los fragmentos contra sus cuerpos o los de sus compañeros, haciéndolos rodar por la piel durante minutos. Este comportamiento, bautizado como “alokelping”, fue observado en todos los grupos sociales, sin distinción de sexo o edad, y parece estar especialmente presente entre animales emparentados o de edad similar.
Según Michael Weiss, líder del equipo y miembro del Centro de Investigación de Ballenas de Friday Harbor, este hallazgo es extraordinario porque, aunque el uso de herramientas es bien conocido en primates, aves y elefantes, son pocos los ejemplos registrados entre animales marinos. Además, las orcas no solo utilizan estos objetos, sino que los fabrican activamente, lo que sugiere una capacidad cognitiva avanzada y una transmisión cultural dentro del grupo.
El acicalamiento mediante algas cumple varias funciones: más allá del mantenimiento higiénico, parece reforzar las relaciones sociales y favorecer el bienestar del grupo. Los científicos detectaron que las orcas con mayor cantidad de piel muerta eran las más propensas a participar en estas interacciones, lo que apunta a un papel higiénico relevante, similar al que cumple el acicalamiento social en primates o aves.
El descubrimiento resulta aún más sorprendente si se considera que estas conductas nunca habían sido registradas en esta población tras casi 50 años de observación directa. Los expertos atribuyen este avance al uso de nuevas tecnologías de monitoreo y subrayan cuánto queda por descubrir sobre la vida social y la cultura de los mamíferos marinos. El equipo sugiere que este comportamiento podría existir en otras poblaciones de orcas, aunque aún no se ha documentado fuera del mar de Salish.
Este hallazgo abre una ventana al estudio de la cultura animal y la transmisión de conocimientos en el océano. Resalta la importancia de proteger a las orcas residentes del sur, cuya sociedad es genética, ecológica y culturalmente única. Para los científicos, comprender y preservar estos comportamientos es fundamental para el futuro de la especie y para valorar la complejidad de la vida marina.