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Confirman la transmisión entre personas del hantavirus detectado en el MV Hondius

La secuenciación genética del hantavirus detectado en el MV Hondius confirma la presencia del virus Andes, pero no apunta a una variante nueva ni más peligrosa.

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Probeta de laboratorio con muestra etiquetada como HANTAVIRUS

La primera secuenciación genética del hantavirus vinculado al crucero MV Hondius empieza a aclarar una de las preguntas más importantes del brote. El virus identificado corresponde al virus Andes, la única cepa de hantavirus conocida por su capacidad de transmitirse entre personas, pero los análisis no muestran mutaciones relevantes que lo hagan más contagioso o más letal.

El dato es importante porque el brote generó una preocupación lógica. Varios casos aparecieron en un entorno cerrado, con pasajeros y tripulación compartiendo espacios durante días, y eso abrió la duda de si el virus había cambiado. Por ahora, la respuesta genética va en otra dirección. La variante analizada es casi idéntica a cepas del virus Andes identificadas previamente en Argentina en 1997 y 2018.

Los investigadores trabajaron con una secuenciación completa obtenida de un paciente hospitalizado en Suiza y con cuatro secuenciaciones parciales de pacientes en Sudáfrica y Países Bajos. Al comparar los tres segmentos genéticos del virus, conocidos como S, M y L, las muestras mostraron más de un 98 % de similitud con variantes previas de ANDV.

Los segmentos S y M fueron idénticos en todos los casos analizados. Solo aparecieron variaciones en el segmento L de dos pacientes, pero fueron clasificadas como mutaciones sinónimas. Eso significa que no alteran las proteínas del virus y, por tanto, no modifican propiedades funcionales como su potencial de contagio o su letalidad.

El origen del brote sigue bajo investigación

La alta similitud genética entre las muestras sugiere que el brote pudo originarse en un único evento de transmisión zoonótica, o en un número muy limitado de exposiciones relacionadas. Esa hipótesis encaja con la vía clásica del hantavirus, que suele saltar a humanos por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados.

Después, el virus habría podido propagarse entre personas dentro del crucero. Esa posibilidad no convierte al hantavirus en un virus comparable a la gripe o la covid, pero sí encaja con lo que ya se sabe del virus Andes. Esta cepa ha mostrado transmisión humana en contextos concretos, sobre todo cuando existe contacto estrecho y prolongado.

El patrón recuerda al brote de Epuyén, ocurrido en Argentina en 2018. En aquel episodio, una persona con síntomas asistió a una reunión sin conocer todavía el origen de su enfermedad. Más tarde se confirmaron 34 contagios y 11 muertes asociadas al hantavirus. Ese caso fue clave para demostrar que el virus Andes podía transmitirse entre humanos.

Aun así, la investigación del MV Hondius no está cerrada. Los propios autores señalan que los resultados son preliminares y que no fue posible conservar muestras biológicas del primer paciente confirmado a bordo, que murió pocos días después de presentar síntomas iniciales y antes de contar con un diagnóstico claro.

Esa falta de muestra impide reconstruir con total precisión el inicio del brote. Los datos genómicos apuntan a una fuente original común, pero no descartan por completo que más de un pasajero se expusiera al mismo foco ambiental. Para resolverlo harán falta cronogramas detallados, historiales de contacto y estudios ambientales, incluida la búsqueda de roedores relacionados con el origen de la infección.

Hasta el 10 de mayo se contabilizaban seis contagios confirmados y dos casos sospechosos. Las autoridades sanitarias reiteran que el riesgo para la población general sigue siendo bajo, aunque podrían confirmarse nuevos casos en los próximos días. La clave, por ahora, es que la secuenciación no muestra una variante nueva ni señales de que el virus sea más agresivo que otros Andes ya conocidos.

Temas: Salud

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