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Zambia podría estar mostrando el inicio de un nuevo límite tectónico

Un análisis de gases en manantiales geotérmicos de Zambia sugiere que el rift de Kafue podría estar atravesando la corteza y conectando con el manto terrestre.

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Vista del Gran Valle del Rift en África oriental
Paisaje del Gran Valle del Rift en África oriental. Créditos: Ninara / CC BY 2.0.

La Tierra no cambia solo con terremotos visibles o erupciones espectaculares. A veces, una pista sale en forma de burbujas desde una fuente termal. Eso es lo que ha ocurrido en Zambia, donde un grupo de científicos ha detectado señales químicas que podrían indicar que el rift de Kafue está activo y conectado con el manto terrestre.

El hallazgo se basa en el análisis de isótopos de helio presentes en gases procedentes de manantiales geotérmicos. Las proporciones encontradas no encajan con un origen atmosférico ni con una explicación limitada a la corteza. Según los investigadores, apuntan a fluidos que proceden de zonas mucho más profundas, situadas entre 40 y 160 kilómetros bajo la superficie.

Ese detalle es importante porque, para que una grieta continental se considere algo más que una fractura superficial, debe mostrar señales de que ha abierto una vía hacia niveles profundos de la Tierra. En el caso de Kafue, los datos sugieren que la debilidad de la corteza podría haber llegado hasta el manto. Si esa evolución continuara durante largos periodos geológicos, la zona podría convertirse en un nuevo límite de placas tectónicas.

La señal profunda del helio

Los científicos tomaron muestras en ocho pozos y manantiales geotérmicos de Zambia. Seis estaban dentro de la zona donde se sospecha que existe el rift de Kafue y dos fuera de ella. El objetivo era comparar los gases que burbujean desde el agua y comprobar si había una firma química distinta en la zona de fractura.

La diferencia apareció en los isótopos de helio. Estos isótopos funcionan como una especie de huella de origen, porque sus proporciones varían entre la atmósfera, la corteza y el manto. En los manantiales del rift de Kafue, las lecturas fueron comparables a las del Sistema de Rift de África Oriental, una estructura tectónica mucho más conocida y desarrollada.

También se detectó una proporción de dióxido de carbono compatible con fluidos del manto. Para los autores, la combinación de helio y CO2 refuerza la idea de que el sistema no está cerrado ni apagado, sino que permite el ascenso de fluidos profundos hacia la superficie.

Un rift que todavía estaría en fase temprana

Una grieta continental no se convierte automáticamente en un nuevo límite de placas. Muchas fracturas se abren, generan hundimiento y levantamiento del terreno, pero su actividad se detiene antes de romper por completo la litosfera. Por eso los investigadores hablan de una posible etapa temprana, no de una separación continental ya asegurada.

El rift de Kafue forma parte de una zona de fallas mucho mayor, de unos 2.500 kilómetros, que se extiende desde Tanzania hasta Namibia y que podría conectar, en un escenario geológico más amplio, con la dorsal mesoatlántica. La topografía, las anomalías geotérmicas y las fuentes termales ya habían llamado la atención. Lo que faltaba era una señal más directa de conexión profunda.

El estudio plantea que el suroeste de África podría tener condiciones favorables para una ruptura continental a muy largo plazo. No porque vaya a ocurrir de forma rápida, sino porque la región combina fallas antiguas, debilidades en la corteza y una orientación que podría facilitar la extensión frente a otras zonas del continente.

Aun así, los propios autores piden cautela. El trabajo se basa en análisis de helio de una zona concreta dentro de un sistema de rift que se extiende durante miles de kilómetros. Harán falta estudios más amplios para saber si la señal de Kafue es un caso local o parte de un proceso tectónico mayor.

Energía geotérmica antes que una nueva placa

La posible importancia del rift de Kafue no está solo en la tectónica. Los rifts en fases tempranas pueden ofrecer recursos valiosos, como energía geotérmica, helio e hidrógeno, especialmente cuando todavía no están dominados por gases volcánicos que diluyen esas señales.

Para Zambia, eso podría abrir oportunidades económicas locales si las condiciones geotérmicas se confirman con estudios más detallados. Pero el valor científico es igual de relevante. Detectar una conexión entre la superficie y el manto ayuda a entender cómo empieza una ruptura continental antes de que existan volcanes evidentes, grandes terremotos o una separación visible del terreno.

La imagen de un nuevo límite tectónico en formación puede sonar enorme, y lo es, pero en escalas humanas casi no se mueve. Estos procesos tardan millones de años. La noticia no es que África vaya a partirse de inmediato, sino que una zona de Zambia podría estar mostrando las primeras señales profundas de un cambio tectónico mucho más lento y difícil de ver.

Fuentes

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Frontiers

www.frontiersin.org/journals/earth-science/articles/10.3389/feart.2026.1799564/full

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