Logotipo de Iceebook Iceebook - Noticias de Ciencia, Tecnología, Economía y más

Cómo los satélites revelaron la ruptura masiva del terremoto de Myanmar de 2025

El terremoto de Myanmar de 2025 dejó una ruptura de casi 500 kilómetros, y gracias a los satélites los científicos pudieron reconstruir cómo avanzó la energía sin necesidad de entrar en la zona dañada

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

5 min lectura

Vista del puente Ava derrumbado tras el terremoto de 2025
El puente Ava, construido en 1934, colapsó durante el sismo de magnitud 7,7 en Myanmar, afectando un cruce histórico del río Irrawaddy. Crédito: Wang Yu.

El terremoto de magnitud 7,7 que golpeó Myanmar el 28 de marzo de 2025 dejó una marca extraordinaria en la corteza terrestre. No solo provocó el derrumbe de estructuras históricas, como el puente Ava, sino que también abrió una ventana única para estudiar cómo se comportan las fallas más antiguas y “maduras” del planeta. La región estaba en conflicto y era imposible entrar a medir los daños sobre el terreno, así que un equipo internacional liderado por la Universidad de Nuevo México recurrió a los satélites para reconstruir todo el proceso de ruptura.

El resultado fue uno de los mapas más detallados obtenidos sobre un gran terremoto continental. La ruptura se extendió casi 500 kilómetros, una longitud excepcional que permitió observar con claridad cómo la energía viajó sin obstáculos a lo largo de la falla de Sagaing. Para el equipo, este evento se convirtió en una especie de laboratorio natural que ayuda a entender cómo podrían comportarse otras fallas famosas, como la de San Andrés en California.

Cómo se midió el terremoto desde el espacio

Sin acceso seguro a la zona afectada, los investigadores se apoyaron en dos tecnologías clave: las imágenes ópticas de los satélites Sentinel-2 y los datos de radar Sentinel-1. Ambas misiones, parte del programa Copernicus, ofrecen datos abiertos que cualquier investigador del mundo puede utilizar, incluso en condiciones en las que el trabajo de campo es imposible.

Con la correlación óptica, compararon fotos tomadas antes y después del sismo para ver cómo se movía cada punto del paisaje. Es un método que detecta desplazamientos horizontales con una precisión sorprendente. La segunda herramienta, el radar InSAR, permitió medir cambios muy pequeños en la distancia entre el satélite y el suelo. Aunque la superficie esté cubierta de nubes o sea de noche, el radar sigue “viendo” las deformaciones del terreno.

Combinando ambos métodos, el equipo reconstruyó cómo se deformó el terreno a lo largo de cientos de kilómetros. Las imágenes mostraron un patrón continuo y muy limpio de deslizamiento, casi como si alguien hubiese dibujado una línea recta a través del país. Ese nivel de claridad es extraño en terremotos de esta magnitud, pues muchas veces las fallas presentan curvas, rugosidades o zonas fragmentadas que distorsionan la ruptura.

Una ruptura sísmica fuera de lo común

La falla de Sagaing es una falla de desgarre: sus dos lados se deslizan horizontalmente entre sí, como si dos bloques de la corteza se rozaran. Lo que sorprendió a los científicos es que esta falla se comportó con una eficiencia poco común. Las fallas maduras, que llevan millones de años moviéndose de manera similar, tienden a ser más rectas y lisas. Y esa suavidad facilita que la energía del terremoto avance sin interrupciones.

En muchos terremotos existe un fenómeno llamado “déficit de deslizamiento superficial”. Significa que la superficie se mueve menos que las rocas profundas, lo que genera un misterio: ¿dónde queda esa energía que falta? En el terremoto de Myanmar, el déficit simplemente no apareció. El movimiento registrado en profundidad llegó completo hasta la superficie, algo que pocas veces se observa de forma tan clara.

Esto tiene implicaciones importantes. Cuando la energía llega sin dispersarse, el movimiento del suelo cerca de la falla puede ser más intenso de lo que predicen los modelos habituales. También observaron que la ruptura conectó varias secciones de la falla en cadena, recorriendo zonas que no habían tenido un gran terremoto desde el siglo XIX. En cambio, las áreas que sí habían sufrido movimientos en el siglo XX mostraron menos deslizamiento. Ese comportamiento, conocido como “predicción de deslizamiento”, podría ayudar a identificar qué segmentos de otras fallas están acumulando energía y cuáles no.

Qué significa para el riesgo sísmico en la región

El estudio demuestra que la observación satelital moderna puede reemplazar, al menos en parte, el trabajo de campo cuando este no es posible. En un país marcado por conflictos y daños severos, los científicos pudieron obtener datos de una precisión que habría sido inimaginable hace solo dos décadas. Más que un logro técnico, este avance representa una herramienta directa para mejorar la seguridad.

Saber que una falla madura puede transmitir tanta energía hasta la superficie cambia la forma en que se evalúan los riesgos en otros países con sistemas similares, especialmente aquellos densamente poblados. En Estados Unidos, la falla de San Andrés comparte varias características con la de Sagaing, y este estudio sugiere que sus segmentos más “maduros” podrían producir rupturas más eficientes de lo esperado.

El equipo de la UNM también trabaja en aplicar estas técnicas a problemas locales, como el monitoreo del hundimiento del suelo por agotamiento de acuíferos y la actividad lenta de fallas dentro del Rift del Río Grande. El mismo InSAR que permitió estudiar un terremoto a miles de kilómetros también puede detectar movimientos milimétricos bajo Nuevo México.

Comprender cómo actúan estas fallas ayuda a mejorar los modelos de riesgo sísmico y a planificar mejor la infraestructura. El terremoto de Myanmar mostró que, incluso en condiciones adversas, el espacio puede ofrecer una visión precisa de cómo se comporta nuestro planeta cuando libera grandes cantidades de energía.

Fuente: Nature Communications

Continúa informándote

Un cambio químico en los océanos pudo poner fin a la era de invernadero de la Tierra
Ciencia

Un cambio químico en los océanos pudo poner fin a la era de invernadero de la Tierra

Un estudio revela que la fuerte caída del calcio en los océanos durante los últimos 66 millones de años pudo reducir el CO₂ atmosférico y enfriar el clima global

La circulación del Atlántico se mantuvo activa durante la última glaciación
Ciencia

La circulación del Atlántico se mantuvo activa durante la última glaciación

Un estudio muestra que las grandes corrientes del Atlántico siguieron activas durante la última edad de hielo, manteniendo el transporte de calor hacia el Atlántico Norte

Las rocas volcánicas revelan una colisión temprana entre América Central y del Sur
Ciencia

Las rocas volcánicas revelan una colisión temprana entre América Central y del Sur

Un estudio geológico basado en propiedades magnéticas de rocas volcánicas sugiere que la colisión entre Centroamérica y Sudamérica ocurrió antes de lo estimado

Científicos argentinos descubren una forma de potenciar antibióticos contra bacterias resistentes
Ciencia

Científicos argentinos descubren una forma de potenciar antibióticos contra bacterias resistentes

Investigadores argentinos hallaron que un compuesto del cannabis puede potenciar un antibiótico clave y ayudar a eliminar bacterias multirresistentes responsables de cientos de miles de muertes al año

Cómo se mide realmente un terremoto
Ciencia

Cómo se mide realmente un terremoto

La magnitud de un terremoto no se mide solo con una cifra. Instrumentos, escalas y datos físicos permiten calcular su energía real y evaluar sus efectos en la superficie

A bordo de la ISS, fagos y bacterias coevolucionan de forma distinta bajo microgravedad
Ciencia

A bordo de la ISS, fagos y bacterias coevolucionan de forma distinta bajo microgravedad

Un estudio en PLOS Biology comparó infecciones de E. coli por el fago T7 en la Tierra y en la ISS, y halló mutaciones y dinámicas de adaptación diferentes en microgravedad