Cómo se corrige la trayectoria de una nave en pleno espacio
Corregir la trayectoria de una nave implica medir con precisión su posición y aplicar pequeños impulsos en el momento justo para que la gravedad y el tiempo hagan el resto del trabajo.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Una nave no “va por el espacio” como un coche por una carretera. Va cayendo alrededor de algo, empujada por la gravedad, con una inercia que no perdona. Por eso corregir la trayectoria no es girar, es ajustar. Y casi siempre se hace con cambios pequeños, calculados, antes de que el error crezca.
La corrección empieza mucho antes del encendido de motores. Primero se mide dónde está la nave y hacia dónde va, con señales de radio, relojes precisos y observaciones del cielo. Esa información permite estimar si se está desviando de la ruta prevista o si conviene afinar para llegar a una ventana concreta: un sobrevuelo, una inserción orbital o un aterrizaje.
Cuando se decide corregir, lo normal es planear una maniobra breve: un empujón en el momento adecuado. Se hace con propulsores pequeños o con el motor principal, según la magnitud del ajuste. El objetivo no suele ser “apuntar al destino” de forma directa, sino cambiar un poco la velocidad en una dirección concreta para que, horas o días después, la nueva curva sea la correcta.
Lo que parece contraintuitivo es que a veces se empuja “en el sentido equivocado”. Si quieres llegar a un punto a una hora exacta, puede ser más eficaz frenar un poco para caer en un arco distinto, o acelerar mínimamente para que la nave llegue antes al lugar donde la gravedad hará el resto. En el espacio, el tiempo y la geometría importan tanto como la potencia.
También hay que pelear con la realidad: los motores no son perfectos. Un propulsor puede dar un empuje algo distinto al esperado, o la nave puede no estar orientada exactamente como el plan pedía. Por eso muchas maniobras se diseñan con margen y luego se verifican con nuevas mediciones. Si quedó una desviación, se corrige con otra maniobra más pequeña.
El combustible manda. Cada corrección consume una parte limitada del “presupuesto” de la misión. Eso obliga a elegir: corregir pronto y suave, o esperar a tener más datos y arriesgarse a que el ajuste sea mayor. La mayoría de misiones prefieren pequeños retoques tempranos, porque una desviación mínima hoy puede ser miles de kilómetros mañana.
En trayectos largos aparece otro factor: presiones diminutas que empujan sin que parezca. La luz del Sol, el calor que emite la nave, o el gas que suelta un sistema pueden cambiar la ruta muy poco, pero durante meses esos “empujoncitos” suman. Por eso la navegación es un trabajo continuo, no un cálculo inicial y ya.
Cuando una nave entra en órbita alrededor de un planeta, la corrección es crítica: si frenas poco, rebotas y te vas; si frenas demasiado, te hundes en una órbita mala o incluso en la atmósfera. Por eso esas maniobras suelen tener plan A, plan B y criterios claros para abortar o repetir, según lo que indiquen los datos.
Al final, corregir trayectoria es una mezcla de medición constante, decisiones con coste y empujones precisos. La parte bonita es que no hace falta fuerza bruta: hace falta timing. La parte dura es que cada ajuste te recuerda lo mismo: en el espacio, casi todo se puede arreglar… pero nunca es gratis.
Continúa informándote
Qué ocurre con los satélites cuando dejan de funcionar
Cuando un satélite deja de funcionar no desaparece: puede caer, quedar a la deriva o convertirse en basura espacial que complica la seguridad y el uso del espacio
Un asteroide de unos 70 metros se aproxima a la Tierra a gran velocidad
Un asteroide de unos 70 metros fue detectado pasando cerca de la Tierra a gran velocidad y su observación ayuda a entender cómo se controlan estos encuentros espaciales
Las tolvaneras de Marte generan electricidad en el aire
Las tolvaneras marcianas pueden generar descargas eléctricas en el aire, según datos del róver Perseverance, un fenómeno que podría influir en la química y el clima del planeta
LandSpace quiere ser el SpaceX de China y ya probó un cohete reutilizable
LandSpace probó un cohete reutilizable y abrió un nuevo capítulo en la carrera espacial china, donde fallar empieza a verse como parte del camino para competir con SpaceX
Europa estima más de 15.100 toneladas de material en el espacio y el problema sigue creciendo
Europa advierte que ya hay más de 15.100 toneladas de material en órbita y millones de fragmentos peligrosos; la basura espacial crece y las reglas no alcanzan
Marte pasará tan cerca del Sol que será imposible verlo durante varias semanas
Marte entrará en conjunción solar y quedará pegado al resplandor del Sol: durante varias semanas será inobservable y no conviene intentar verlo con prismáticos o telescopio