Corales de Alcatrazes en Brasil capturan el carbono equivalente a cientos de miles de litros de gasolina al año
Un estudio revela que los corales del archipiélago de Alcatrazes retienen carbono en forma mineralizada, ayudando a mitigar el cambio climático
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Los corales del archipiélago brasileño de Alcatrazes han sorprendido a la comunidad científica por su capacidad para capturar y almacenar carbono en el fondo del océano. Un reciente estudio estima que el llamado coral cerebro, abundante en la zona, retiene unas 20 toneladas de carbono al año, cifra equivalente a las emisiones generadas por la quema de más de 320.000 litros de gasolina.
La investigación, liderada por el Instituto de Ciencias del Mar de la Universidad Federal de São Paulo, utilizó técnicas de tomografía computarizada para analizar la tasa de crecimiento anual y la acumulación de carbonato de calcio en las colonias de coral. Esto permitió calcular la producción anual de 170 toneladas de carbonato de calcio, un compuesto que almacena carbono en forma mineral durante siglos o milenios.
El coral cerebro (Mussismilia hispida) es el principal protagonista de este proceso en Alcatrazes. Su esqueleto de carbonato de calcio actúa como un verdadero depósito de carbono, inmovilizando el CO₂ que, de otro modo, contribuiría al efecto invernadero si permaneciera en la atmósfera.
Para estimar la producción total de carbonato de calcio, los científicos primero mapearon el área ocupada por los corales en el fondo marino. Usando sonografía, determinaron que la cobertura y el crecimiento de estos corales eran mayores de lo esperado para una región subtropical, desafiando las ideas previas sobre sus límites ecológicos.
A diferencia de otros corales tropicales, los de Alcatrazes no forman grandes arrecifes, posiblemente debido a su llegada reciente a la región o al impacto periódico de tormentas intensas. Sin embargo, su capacidad de captura de carbono es comparable a la de arrecifes en regiones tropicales del Atlántico Sur.
El estudio sugiere que la presencia de macroalgas y la ausencia de grandes estructuras arrecifales en Alcatrazes pueden favorecer la función de sumidero de carbono. Estas macroalgas absorben CO₂ mediante fotosíntesis y contribuyen al balance negativo de carbono en el ecosistema.
La importancia de este servicio ecosistémico radica en la estabilidad del carbono mineralizado, que puede permanecer atrapado en el fondo marino durante siglos, a diferencia del carbono orgánico, que vuelve rápidamente a la atmósfera.
Además de los corales, los sedimentos del archipiélago contienen grandes cantidades de carbonato de calcio procedente de conchas y esqueletos de otros organismos marinos. Estos depósitos representan un almacén natural de carbono de gran relevancia para el equilibrio global.
El Refugio de Vida Silvestre Archipiélago de Alcatrazes, gestionado como área protegida, ya era conocido por su valor para la biodiversidad y la pesca sostenible. Ahora, este nuevo hallazgo resalta el potencial del archipiélago como aliado en la lucha contra el cambio climático global.
Los autores del estudio subrayan que cuantificar el carbono capturado por los corales de Alcatrazes es apenas un primer paso. Futuras investigaciones ayudarán a entender mejor el papel de estos ecosistemas subtropicales en el balance de carbono marino y en la mitigación del efecto invernadero.
La investigación es parte del Proyecto Mar de Alcatrazes y contó con el apoyo de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP), que promueve estudios interdisciplinarios para la conservación y valoración de los servicios ecosistémicos marinos.
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