Una investigación publicada en la revista Science confirma que eliminar de forma preventiva los cuernos de los rinocerontes es la intervención más eficaz contra la caza furtiva en África.El estudio, realizado en 11 reservas de la región del Gran Kruger, analizó datos de casi 2.000 rinocerontes cazados furtivamente entre 2017 y 2023, evaluando el impacto de diferentes estrategias de protección, desde patrullas y tecnología de rastreo hasta perros entrenados y cámaras de vigilancia.
A pesar de una inversión acumulada de más de 74 millones de dólares en intervenciones tradicionales, como guardabosques y medidas reactivas, los resultados muestran que solo el descornado logró una disminución significativa y sostenida en la caza furtiva. En las reservas donde se implementó de forma sistemática, la reducción alcanzó un promedio del 78% respecto a los niveles previos.
El descornado consiste en sedar al animal y retirar cuidadosamente los cuernos por encima de la placa de crecimiento, un procedimiento que debe repetirse periódicamente, ya que los cuernos vuelven a crecer. Aunque no elimina completamente el riesgo —los cazadores furtivos siguen atacando a veces por los rebrotes o los tocones—, la ausencia de cuernos reduce de manera drástica el incentivo económico.
La investigación subraya que, si bien la aplicación de la ley y la tecnología son herramientas importantes, su efectividad es limitada frente a factores estructurales como la demanda global de cuerno, la corrupción y la desigualdad social. Los datos indican que el descornado es, además, mucho más rentable, representando apenas el 1,2% del presupuesto total destinado a la lucha contra la caza furtiva, pero con los mejores resultados.
El estudio advierte que, en áreas donde no se realiza el descornado de forma regular o no se combina con otras acciones, la caza furtiva puede seguir siendo elevada. La experiencia en el Parque Nacional Kruger mostró que la presión de los cazadores puede desplazarse a otras poblaciones no descornadas, lo que obliga a mantener y coordinar los esfuerzos a gran escala.
Aunque el descornado es eficaz, no está exento de desafíos y debe ser acompañado de un monitoreo continuo sobre el bienestar animal y el impacto en el comportamiento de los rinocerontes. La reducción de la caza furtiva también requiere, según los autores, medidas integrales como el fortalecimiento de la justicia, la reducción de la demanda internacional y la mejora de la resiliencia socioeconómica local.
Los resultados de este trabajo respaldan la necesidad de repensar las políticas de conservación y priorizar enfoques que reduzcan directamente las oportunidades e incentivos de los cazadores furtivos. El descornado emerge así como una herramienta clave para la supervivencia de las cinco especies de rinocerontes que aún habitan en África y Asia.
Fuente: Science