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Descubren un nuevo T. rex marino que dominó los mares del Cretácico

Un enorme mosasaurio de hasta 13 metros de largo fue identificado como una nueva especie y recibió el nombre de Tylosaurus rex.

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Reconstrucción artística de Tylosaurus rex en el mar Cretácico
Reconstrucción de Tylosaurus rex nadando en el Mar Interior Occidental de América del Norte durante el período Cretácico. Crédito: Cortesía de Alderon Games - Path of Titans.

Hay un nuevo T. rex en el registro fósil, aunque no caminaba sobre tierra ni era un dinosaurio. Vivía en los mares del Cretácico. Un equipo de investigadores ha descrito una nueva especie de mosasaurio gigante, un reptil marino que pudo alcanzar hasta 13 metros de longitud y que habría sido uno de los grandes depredadores de su ecosistema.

La nueva especie fue bautizada como Tylosaurus rex, abreviado también como T. rex, un nombre que significa “rey de los tilosaurios”. Los fósiles tienen unos 80 millones de años y proceden principalmente del norte de Texas, aunque varios ejemplares estaban repartidos en colecciones de museos y habían sido identificados durante décadas como otra especie cercana.

Holotipo gigante de Tylosaurus rex en museo
El holotipo de Tylosaurus rex, descubierto en 1979, se exhibe en el Museo Perot de Naturaleza y Ciencia en Dallas. Crédito: Cortesía del Museo Perot de Naturaleza y Ciencia.

Un depredador gigante con dientes aserrados

El nuevo mosasaurio se diferenciaba de Tylosaurus proriger, una especie conocida desde hace más de 150 años, por varios rasgos. Era más grande, procedía de rocas más jóvenes y presentaba dientes finamente aserrados, una característica poco común entre los mosasaurios.

El ejemplar holotipo, es decir, el fósil que sirve como referencia oficial de la especie, se conserva en el Museo Perot y fue descubierto en 1979 cerca de Dallas. Según los investigadores, Tylosaurus rex podía medir entre 7,6 y 13,1 metros, aproximadamente la longitud de un autobús escolar.

Su anatomía también sugiere que era un depredador especialmente potente. Los fósiles muestran adaptaciones relacionadas con mandíbulas fuertes y musculatura robusta en el cuello, rasgos útiles para capturar, sujetar y desgarrar presas en el mar.

Algunos ejemplares incluso conservan señales de violencia. Uno de ellos, apodado “El Caballero Negro”, tiene la punta del hocico perdida y la mandíbula inferior fracturada. Los investigadores creen que ese daño pudo haber sido causado por otro individuo de la misma especie, lo que apuntaría a enfrentamientos entre estos grandes depredadores.

Investigadora examinando esqueleto de Tylosaurus rex
Amelia Zietlow examina el esqueleto holotipo de Tylosaurus rex (PMNS 8029) en el Museo Perot de Naturaleza y Ciencia en febrero de 2023. Crédito: Cortesía del Museo Perot de Naturaleza y Ciencia.

Fósiles antiguos que cambian la historia de los mosasaurios

La investigación partió de una revisión de fósiles previamente conocidos, no de un hallazgo recién excavado. La autora principal, Amelia Zietlow, comenzó a sospechar que algo no encajaba al revisar un fósil de mosasaurio en la colección del Museo Americano de Historia Natural, identificado hasta entonces como Tylosaurus proriger.

Después, Zietlow y sus colegas revisaron más de una docena de fósiles similares conservados en otras instituciones. Varios habían sido asignados a T. proriger, pero compartían rasgos que apuntaban a un animal distinto. Entre ellos estaban el mayor tamaño, los dientes aserrados y su procedencia geográfica y temporal.

El estudio también recupera una intuición antigua. A finales de la década de 1960, el paleontólogo John Thurmond ya había señalado que los tilosaurios del noreste de Texas parecían especialmente grandes y podían representar una especie diferente. Ahora, décadas después, esa idea recibe respaldo formal con el nombre Tylosaurus rex.

El hallazgo no solo añade un nuevo nombre llamativo al registro fósil. También obliga a revisar parte de lo que se sabía sobre la evolución de los mosasaurios, un grupo de reptiles marinos que dominó muchos océanos durante el Cretácico. Los investigadores actualizaron un conjunto de datos usado durante años para estudiar sus relaciones evolutivas, que apenas había cambiado en casi tres décadas.

Durante el Cretácico, el actual norte de Texas formaba parte de antiguos ecosistemas marinos conectados con el Mar Interior Occidental de América del Norte. Allí, animales como Tylosaurus rex habrían ocupado posiciones altas en la cadena alimentaria, en un mundo donde los grandes reptiles no solo dominaban la tierra, sino también el océano.

Temas: Fósiles

Fuentes

1
AMNH Library Digital Repository

digitallibrary.amnh.org/items/dbbf9dc2-f0cb-40fc-87b2-a92791f3c3cc

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