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Detectan señales de material del núcleo terrestre en volcanes de Hawái

Un estudio identifica rastros químicos que apuntan a un intercambio lento entre el núcleo y el manto, algo que cambia la forma de entender el interior del planeta.

3 min lectura
Corte transversal de la Tierra mostrando sus capas internas y núcleo

Un equipo de la Universidad de Göttingen ha encontrado en rocas volcánicas de Hawái una señal química que no encaja con lo esperado en el manto terrestre. El resultado, publicado en Nature, sugiere que parte del material del núcleo podría estar llegando a la superficie, aunque en cantidades extremadamente pequeñas y tras procesos que tardan millones de años en completarse.

La pista está en el rutenio, un metal que suele concentrarse en el núcleo y que apenas aparece en el manto. En las muestras analizadas, los investigadores detectaron una proporción ligeramente distinta de uno de sus isótopos, el 100Ru, suficiente para indicar un origen mucho más profundo del material.

Detectar esa diferencia no era sencillo. No se trata de una señal evidente, sino de variaciones diminutas en la composición de las rocas. Para encontrarlas, el equipo ha tenido que aplicar técnicas de análisis de altísima precisión capaces de distinguir cambios casi imperceptibles en la estructura isotópica.

El hallazgo no significa que los volcanes estén expulsando oro o metales preciosos en cantidades útiles. Más del 99,999% del oro terrestre sigue atrapado en el núcleo, a unos 3.000 kilómetros de profundidad, completamente fuera de cualquier posibilidad de extracción.

Lo relevante es el proceso que hay detrás. Los volcanes de Hawái se alimentan de plumas del manto, columnas de material caliente que ascienden lentamente desde zonas muy profundas del planeta. Durante ese ascenso, ese material puede arrastrar pequeñas señales químicas que conservan información sobre su origen.

Esto sugiere que la frontera entre el núcleo y el manto podría no ser una barrera completamente cerrada. Aunque el intercambio sería extremadamente lento y limitado, bastaría para dejar una huella detectable en ciertos tipos de magma que alcanzan la superficie.

Para reforzar esa interpretación, los investigadores combinaron los datos de rutenio con análisis de isótopos de tungsteno. La coincidencia entre ambos refuerza la idea de que existe una contribución del núcleo en el origen de algunos magmas, aunque siempre en proporciones mínimas.

Aun así, los propios autores piden cautela. Este tipo de señales necesita confirmarse en otras regiones volcánicas para entender si se trata de un fenómeno local o de un proceso más extendido en la dinámica interna del planeta.

El resultado no cambia la disponibilidad de recursos ni tiene una aplicación inmediata, pero sí modifica la imagen del interior terrestre. Sugiere que el núcleo no es un compartimento completamente aislado, sino una parte que, aunque de forma lenta y casi imperceptible, participa en la evolución geológica de la Tierra.

Fuentes

1
Nature

www.nature.com/articles/s41586-025-09003-0

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