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Detectan un nuevo flujo de rayos cósmicos que nace de un enorme cúmulo de estrellas en la Vía Láctea

Nuevas observaciones muestran un flujo de rayos cósmicos que surge del cúmulo Westerlund 1 y se abre paso hacia el halo galáctico, revelando un proceso nunca visto en la Vía Láctea

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Cúmulo estelar Westerlund 1 observado en infrarrojo por el telescopio Webb
El cúmulo Westerlund 1 emerge entre nubes de polvo gracias a la visión infrarroja del telescopio Webb, revelando estrellas ocultas. Crédito: ESA/Webb, NASA, CSA, M. Zamani, MG Guarcello y equipo EWOCS.

Un hallazgo reciente acaba de abrir una ventana inesperada sobre lo que ocurre en las zonas más activas de nuestra galaxia. Un equipo de investigadores detectó un flujo de rayos cósmicos que parece originarse en Westerlund 1, el cúmulo estelar joven más masivo conocido en la Vía Láctea. Es la primera vez que se ve una estructura de este tipo con tanta claridad.

Westerlund 1, situado a unos 4.000 años luz, está formado por decenas de estrellas gigantes y extremadamente energéticas. Sus vientos, explosiones de supernova y el movimiento constante del gas han moldeado durante millones de años una enorme cavidad alrededor del cúmulo. Ahora se sabe que esa cavidad no es simétrica: una parte se abrió como una salida natural hacia el sur del Plano Galáctico.

Un cúmulo tan potente que “abre” una vía de escape

Los datos muestran que esa abertura funciona casi como una chimenea. A través de ella, los electrones acelerados por el cúmulo escapan hacia el espacio y dejan un rastro que los telescopios pueden detectar en forma de rayos gamma.

Esta señal fue registrada por el telescopio espacial Fermi-LAT tras analizar 15 años de observaciones. La estructura detectada se prolonga más de 150 años luz y se conecta de forma suave con la emisión ya conocida alrededor del cúmulo, lo que indica que se trata del mismo proceso pero extendiéndose mucho más lejos.

Mapas de hidrógeno atómico refuerzan la idea: justo donde aparece la emisión gamma, el gas muestra una cavidad de baja densidad, como si algo hubiera ido empujándolo poco a poco hacia afuera.

Qué implica para la Vía Láctea

El detalle más llamativo es la energía que transportan estas partículas. Los cálculos apuntan a que la densidad energética en esa zona supera en mucho la del medio interestelar normal. Eso significa que los rayos cósmicos no solo viajan dentro del flujo: podrían influir en su propia dinámica, acelerarlo o modificar la forma en que se expande.

Este comportamiento da pistas nuevas sobre cómo las galaxias expulsan energía y materia hacia el halo que las rodea. Hasta ahora se pensaba que los rayos cósmicos se dispersaban más o menos de forma uniforme desde sus fuentes. El descubrimiento sugiere un escenario distinto: las zonas dominadas por cúmulos masivos pueden crear corrientes dirigidas, capaces de transportar partículas hasta muy lejos del disco.

Un punto de partida para futuras observaciones

Los científicos creen que estructuras como esta podrían ser más comunes de lo que parecía, especialmente alrededor de cúmulos jóvenes y muy energéticos. Westerlund 1, por su tamaño y actividad, sería simplemente el caso más fácil de detectar.

El equipo señala que harán falta observaciones más profundas, en distintas longitudes de onda, para comprender cuánto tiempo lleva activo este flujo y hasta dónde podría llegar. Lo que está claro es que la Vía Láctea es mucho más dinámica de lo que se pensaba, y estos “canales” de rayos cósmicos podrían jugar un papel clave en su evolución.

Fuente: Nature Communications

Preguntas frecuentes

Qué descubrieron los investigadores en torno a Westerlund 1

Detectaron un flujo de rayos cósmicos que escapa del cúmulo a través de una cavidad formada en el gas circundante.

Cómo se identificó este flujo energético

Gracias a quince años de datos del telescopio Fermi LAT que mostraron una estructura gamma extendida más de ciento cincuenta años luz.

Qué indica la energía de las partículas detectadas

Sugiere que los rayos cósmicos influyen en su propio flujo pudiendo acelerar o modificar su expansión hacia el halo galáctico.

Por qué este hallazgo es relevante para entender la Vía Láctea

Revela que cúmulos masivos pueden generar corrientes dirigidas de partículas alterando la dinámica del disco y el halo galáctico.

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