Un estudio reciente en la bahía de Hōnaunau, Hawái, ha descubierto una realidad alarmante, los arrecifes de coral de la zona están siendo devorados por una cantidad muy grande de erizos de mar. Esto impide que los arrecifes crezcan y puedan mantenerse al nivel del mar, que sigue subiendo.
Los investigadores encontraron que estos arrecifes apenas crecen hacia arriba unos 0,5 milímetros al año. Esta cifra es muy diferente a la velocidad con la que sube el nivel del mar en el oeste de Hawái, que es de 3,55 milímetros anuales. Esto deja a los arrecifes cada vez más indefensos.
La principal causa de esta falta de crecimiento es el desgaste provocado por una cantidad de erizos de mar que está entre las más altas nunca vistas en el mundo. De media, contaron 51 erizos por cada metro cuadrado, e incluso encontraron unos 180 en algunas zonas poco profundas. Esta intensa actividad de los erizos impide que el arrecife forme suficiente carbonato de calcio, que es el material esencial para su esqueleto y crecimiento.
Los científicos calcularon que la cantidad de nuevo material que el arrecife logra producir en la bahía es baja, solo unos 0,5 kilogramos de carbonato de calcio por metro cuadrado al año. En algunas profundidades, sobre todo a los 3 metros, esta producción es incluso negativa, lo que significa que el arrecife está perdiendo parte de su estructura en lugar de aumentarla.
El estudio también identificó un punto crítico, se necesita que aproximadamente el 26% del arrecife esté cubierto por coral vivo para que pueda seguir creciendo y formando más material del que pierde. Actualmente, la cantidad de coral vivo en la bahía de Hōnaunau está muy cerca de este límite (alrededor del 28%), lo que indica que el lugar se encuentra en una situación muy delicada, con su crecimiento casi detenido.
Ante esta situación, los autores del estudio destacan la necesidad urgente de mejorar el manejo de la pesca en la zona. El objetivo sería ayudar a que aumente la cantidad de peces carnívoros, que son los que se comen a los erizos de mar. Esto ayudaría a reducir el daño que causan los erizos y permitiría que los arrecifes recuperen su capacidad de crecer.
Esta investigación no solo pone sobre aviso de un peligro local, sino que también demuestra lo útil que es combinar mediciones directas en el lugar con tecnología avanzada de imágenes aéreas para vigilar la salud de los arrecifes en grandes áreas. Los resultados de este estudio son muy importantes para tomar buenas decisiones que ayuden a proteger estos valiosos entornos naturales y su trabajo de proteger las costas de forma natural frente a un clima que no para de cambiar.
Fuente: Basado en información publicada en la revista científica PLOS One