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Estados Unidos afirma haber capturado a Nicolás Maduro tras ataques militares en Venezuela

Estados Unidos afirma haber capturado a Nicolás Maduro tras una operación militar en Venezuela. Sin confirmación oficial desde Caracas, el anuncio abre un escenario de máxima tensión.

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Silueta oscura de Nicolás Maduro con cadenas rotas al fondo

La consecuencia inmediata no es política, sino de incertidumbre. Durante horas, nadie en Venezuela sabe con certeza dónde está su presidente ni qué significa, en la práctica, el anuncio hecho desde Washington. Mientras se reportan explosiones en Caracas y otras zonas del país, el poder queda suspendido en una frase lanzada al mundo: Estados Unidos dice haber capturado al jefe del Estado venezolano.

Lo que sí está claro es qué afirma la Casa Blanca. El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que fuerzas de su país llevaron a cabo ataques militares en Venezuela y que, como resultado de esa operación, el presidente Nicolás Maduro fue capturado y sacado del país. El mensaje se difundió como una declaración cerrada, sin detalles operativos ni pruebas públicas inmediatas.

Desde Caracas, la respuesta es confusa y fragmentada. El gobierno venezolano niega tener información sobre el paradero de Maduro y exige pruebas de vida. Funcionarios denuncian una agresión extranjera y hablan de daños en zonas civiles, mientras las fuerzas armadas llaman a resistir la presencia de tropas extranjeras. No hay confirmación oficial de la captura desde las autoridades locales, lo que agrava la sensación de vacío.

La operación marca un punto de ruptura evidente. Estados Unidos no intervenía de forma tan directa en Venezuela —ni en América Latina— desde hace décadas. El anuncio supone un salto cualitativo respecto a sanciones, presiones diplomáticas o reconocimientos simbólicos de gobiernos alternativos. Aquí ya no se habla de influencia, sino de acción militar directa sobre el terreno.

El contexto importa. Maduro lleva más de una década en el poder, tras unas elecciones ampliamente cuestionadas dentro y fuera del país. Su mandato ha estado marcado por una crisis económica profunda, migración masiva y un progresivo cierre del espacio político. Washington había pedido en reiteradas ocasiones su salida, pero hasta ahora lo había hecho sin cruzar este umbral.

Lo que no está claro es casi todo lo demás. No se ha explicado cómo se produjo la captura, quién la ejecutó exactamente ni bajo qué marco legal. Tampoco se sabe dónde estaría detenido Maduro ni qué autoridad lo retendría. La ausencia de imágenes, documentos o confirmaciones independientes convierte el anuncio en un hecho grave, pero aún incompleto.

Las consecuencias potenciales son enormes. A corto plazo, Venezuela entra en un terreno de inestabilidad extrema: dudas sobre la cadena de mando, riesgo de enfrentamientos internos y posibilidad de respuestas regionales. A medio plazo, la acción plantea interrogantes legales y políticos para Estados Unidos, tanto dentro como fuera de sus fronteras.

Por ahora, lo único firme es que la situación sigue abierta. Si la captura se confirma, cambiaría de raíz el tablero venezolano y la relación de Washington con América Latina. Si no, el daño ya está hecho: el país amaneció bajo ataque y con su liderazgo en paradero desconocido. La pregunta que queda en el aire no es solo dónde está Maduro, sino qué viene después.

Fuente: Reuters

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