Estados Unidos retomó este miércoles las subastas de petróleo y gas en el Golfo de México, un proceso que llevaba detenido desde 2023 y que ahora vuelve a escena bajo la administración de Donald Trump. La venta supone un test para medir cuánto interés mantiene la industria en las zonas offshore, especialmente en un momento en el que el país busca aumentar la producción nacional de combustibles fósiles.
Esta es la primera de 30 subastas previstas en el nuevo paquete de recortes de impuestos y gastos aprobado en julio. El giro es notable: mientras el gobierno anterior había reducido al mínimo histórico el número de licitaciones para frenar el avance de los combustibles fósiles, la nueva administración impulsa una estrategia completamente opuesta.
En esta ocasión, la Oficina de Gestión de Energía Oceánica ofreció 81,2 millones de acres en el Golfo con una tasa de regalías del 12,5 %, la más baja permitida por la reciente legislación. Durante el periodo de Joe Biden, las reglas exigían un mínimo de 16,66 %, lo que encarecía la participación de las petroleras. El cambio busca estimular la competencia y el interés en la perforación offshore.
Aun así, el contexto no es perfecto. El crudo estadounidense ha caído cerca de un 20 % este año, lo que puede limitar el apetito de inversión. Pese a ello, la expectativa es que las mejoras tecnológicas en perforación en aguas profundas ayuden a mantener el Golfo como una pieza relevante en el mapa energético del país.
Los datos preliminares muestran que 26 compañías presentaron 219 ofertas que cubren 1,02 millones de acres, apenas un 1,3 % del total disponible. Las propuestas se harán públicas en un evento transmitido en directo por la BOEM.
La última subasta comparable, en 2023, había logrado atraer 352 ofertas y recaudar 382 millones de dólares, la cifra más alta en una venta federal offshore desde 2015. Los resultados de esta nueva ronda permitirán saber si el sector mantiene la confianza en las operaciones marinas o si el foco sigue desplazándose hacia las zonas terrestres, donde los plazos son más cortos y los costos iniciales, menores.
Fuente: Reuters