Expediciones de hace más de 250 años ya contaban que los cocodrilos deambulaban por las costas de las remotas islas Seychelles, en medio del Océano Índico. Sin embargo, tras la llegada de los primeros colonos permanentes en 1770, estos enormes reptiles fueron exterminados por completo en apenas 50 años, desapareciendo del archipiélago y dejando un misterio sobre su origen: ¿eran una especie única o habían llegado de alguna otra parte?
Porque estos animales no eran una especie diferente, sino cocodrilos de agua salada (Crocodylus porosus). Los investigadores de Alemania y las Seychelles analizaron muestras de ADN moderno y, lo que es más importante, material genético de especímenes históricos guardados en museos, incluidos restos de los cocodrilos de Seychelles que se extinguieron hace unos 200 años. Gracias a este estudio, han podido confirmar que estos animales pertenecían a la población más occidental de la especie y no a una variedad local única como se llegó a pensar en algún momento.
Lo realmente fascinante de este descubrimiento es lo que implica sobre las capacidades de estos reptiles. Para llegar a las Seychelles, los cocodrilos fundadores de esa población debieron recorrer al menos 3.000 kilómetros navegando por el mar abierto.
Aunque pueda parecer imposible para un animal que pasa mucho tiempo descansando, el cocodrilo de agua salada es el que mejor adaptado está para la vida oceánica entre todos sus parientes. Cuentan con glándulas salinas especiales que les permiten eliminar el exceso de sal de sus cuerpos, lo que les da la capacidad de sobrevivir en alta mar durante largos períodos sin necesidad de agua dulce constante.
Este rasgo fisiológico les permitió colonizar un territorio inmenso. Antes de que la población de las Seychelles fuera eliminada por el ser humano, el área de distribución de estos cocodrilos se extendía más de 12.000 kilómetros, desde Vanuatu en el Pacífico hasta el propio archipiélago del Índico. Los patrones genéticos encontrados en el estudio sugieren que estas diferentes poblaciones permanecieron conectadas durante mucho tiempo gracias a esta increíble movilidad, demostrando que estos depredadores son unos auténticos viajeros globales.
Fuente: Royal Society Publishing