Logotipo de Iceebook Iceebook - Noticias de Ciencia, Tecnología, Economía y más

Eventos astronómicos de 2026: las fechas que merece la pena apuntar

Eclipses, lluvias de estrellas y alineaciones marcan el calendario astronómico de 2026. Te explicamos qué fechas merecen la pena y cuáles conviene mirar con cautela.

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

9 min lectura

Cometa cruzando el cielo nocturno

Apuntar fechas del cielo tiene un problema clásico: el calendario se llena, pero luego llega la noche y no pasa nada… o pasa algo pequeño y te deja con cara de “¿era esto?”. En 2026 conviene ir al revés: elegir pocos momentos con potencial real, y entender por qué pueden salir bien o mal antes de ilusionarse.

Este año mezcla tres tipos de citas: las que cambian la luz del mundo (eclipses de Sol), las que premian la paciencia (lluvias de meteoros y planetas) y las que se anuncian como seguras pero dependen de demasiadas variables (cometas, “superlunas”). Si lo ordenas así, el calendario deja de ser una lista y se convierte en una apuesta razonable.

Eclipse total de Sol del 12 de agosto

Hay eventos astronómicos que son bonitos; y hay eventos que alteran el paisaje. Un eclipse total de Sol pertenece a la segunda categoría: durante unos minutos, la luz se comporta distinto, el cielo cambia de tono y la sensación es física, no solo visual. Por eso no se parece a “un Sol tapado”: se parece a un cambio de escena.

En 2026, la franja de totalidad atraviesa Europa y pasa por España (incluidas las Islas Baleares), antes de seguir hacia el Atlántico norte. Eso importa porque la experiencia total solo existe dentro de ese corredor. Fuera de él, lo que se ve es un eclipse parcial, que puede ser impresionante si la cobertura es alta, pero no es el mismo fenómeno.

Publicidad

Si vas a apuntar una única fecha del año, es esta, pero con una condición no negociable: observación segura. No hay “mirar un momento” ni “a ojo porque está oscuro”. Para cualquier fase parcial necesitas filtros adecuados (gafas homologadas o filtros solares). Sin eso, el evento pierde sentido.

Eclipse anular de Sol del 17 de febrero

El eclipse anular es el del “anillo”: la Luna pasa por delante del Sol, pero no lo cubre por completo y queda un borde luminoso circular. Es espectacular en fotos y raro de ver en directo, pero en 2026 juega con una desventaja práctica: su trayectoria principal cae sobre regiones antárticas y zonas remotas del hemisferio sur.

Eso lo convierte, para muchísima gente, en un evento más de seguimiento remoto que de observación en la calle. Aun así, merece estar en el calendario por algo útil: recuerda que los eclipses no son “globales” en el sentido cotidiano. Son geometría con mapa, y el mapa manda más que las ganas.

Eclipses lunares del 3 de marzo y del 27–28 de agosto

Los eclipses lunares son el formato amable: no necesitas filtros, no hay riesgo y la escena se construye lentamente. En 2026 hay dos, y aunque no todos los lugares del mundo verán la fase más intensa igual, el valor del eclipse lunar está en el proceso: ver cómo la sombra terrestre “muerde” el disco y lo transforma poco a poco.

Publicidad

El eclipse del 3 de marzo es total (con la zona de totalidad favoreciendo más a regiones del Pacífico norte y Asia oriental), mientras que el de finales de agosto llega muy cerca del gran eclipse solar del 12 de agosto. Ese encadenamiento no es casualidad rara: cuando la geometría está alineada para eclipses solares, suele venir con eclipses lunares alrededor.

Aquí la clave es no prometerte una “Luna roja perfecta”. El color puede variar mucho según la atmósfera, y a veces el resultado es más sutil que épico. Pero incluso cuando no hay postal, el fenómeno sigue siendo poderoso: estás viendo la sombra de la Tierra proyectada en el espacio, sin trucos.

Superlunas y microluna

En 2026 se anuncian tres “superlunas” (3 de enero, 24 de noviembre y 24 de diciembre) y una “microluna” el 31 de mayo, que además coincide con la segunda Luna llena del mes (“Luna azul” en el sentido popular). Lo importante es ponerle suelo a las expectativas: la diferencia de tamaño y brillo existe, pero a ojo desnudo suele ser menos dramática de lo que sugiere el término.

La verdadera diferencia la crea el contexto. Una Luna llena cerca del horizonte, con referencias (edificios, montañas, mar) y cielo limpio, se disfruta mucho más que cualquier porcentaje. Si vas a apuntarlas, apúntalas como noches de paisaje y escena, no como un “fenómeno raro” que te va a cambiar la vida.

Publicidad

Cometas de 2026

Las cometas son la parte más traicionera del calendario astronómico, porque mezclan promesa y azar. En 2026 aparecen tres nombres a vigilar: C/2025 R3 (PANSTARRS) como la más “prometedora” (perihelio el 16 de abril y mayor cercanía a la Tierra el 26 de abril), 10P/Tempel (cercanía el 3 de agosto) y C/2024 E1 (Wierzchos) (perihelio el 20 de enero y cercanía el 17 de febrero). Las fechas están bien, pero no son garantía de espectáculo.

La razón es simple: el brillo real de una cometa puede desviarse mucho de cualquier previsión. Una magnitud estimada no es una promesa, y la visibilidad depende también de su posición en el cielo, de la hora, de la transparencia atmosférica y de si la cometa “aguanta” o se comporta de forma imprevisible.

Si te interesa de verdad ver una cometa, lo inteligente es tratarlo como una ventana, no como una noche única. Varias noches alrededor del perigeo o perihelio, con mapas de altura sobre el horizonte y poca contaminación lumínica, aumentan muchísimo la probabilidad de éxito. Y aun así, puede salir regular: es parte del trato.

Lluvias de meteoros principales

Las lluvias de estrellas no se parecen a lo que venden las fotos de larga exposición. En vivo, lo normal es ver rachas y pausas, y la experiencia depende más del cielo oscuro que del número “por hora”. En 2026, las Cuadrántidas (pico el 3 de enero) llegan con un problema serio: Luna llena, lo que “borra” meteoras débiles y reduce la sensación de abundancia.

Publicidad

El panorama mejora con las Perseidas (pico 12–13 de agosto), que coinciden con Luna nueva, uno de esos raros alineamientos a favor del observador. Y las Geminidas (pico 13–14 de diciembre) suelen ser las más fiables del año, con potencial alto si el frío no te echa antes de tiempo. Las Eta Acuáridas (5–6 de mayo) completan el grupo grande, pero en 2026 también arrastran interferencia lunar.

Alineamientos planetarios

“Alineación planetaria” suena a los planetas formando una línea perfecta, pero no es eso. En realidad, significa que varios planetas quedan visibles en el cielo durante una misma ventana temporal porque comparten franja aparente. En 2026 hay dos periodos destacables: uno hacia finales de febrero (tras la puesta de Sol) y otro en torno a agosto, más cargado hacia la segunda mitad de la noche y el amanecer.

La experiencia real depende de dos cosas que casi nadie menciona cuando lo anuncia: horizonte y expectativas. Con un horizonte limpio y algo de práctica para reconocer puntos brillantes, se disfruta. Si sales esperando una “formación” obvia, puede parecerte decepcionante. No es un show automático; es una oportunidad para ver el sistema solar “colocado” de forma especial.

Y conviene recordar algo básico: no todos los planetas son visibles a simple vista en cualquier alineación. Normalmente, los que “pagan” sin equipo son Mercurio (cuando se deja), Venus, Júpiter y Saturno. Urano y Neptuno suelen exigir binoculares o telescopio y cielo oscuro.

Publicidad

Oposiciones y conjunciones planetarias

Si quieres noches con retorno asegurado, mira las oposiciones. Son los momentos en los que un planeta está especialmente bien situado para observarlo durante horas, con buen brillo y buen tamaño aparente. En 2026 destacan Júpiter (alrededor del 10 de enero) y Saturno (alrededor del 4 de octubre), dos citas muy agradecidas incluso con equipo modesto.

Las conjunciones, en cambio, son más de escena: encuentros visuales en el cielo. En 2026 hay varios momentos atractivos, como el acercamiento de Venus y Júpiter (9 de junio) o un encuentro de la Luna con Marte y las Pléyades (11 de julio), además del acercamiento Marte–Júpiter en noviembre. No cambian el mundo, pero cambian tu cielo esa noche.

Equinoccios y solsticios

No son el tipo de evento que “se ve” en un minuto, pero son el esqueleto del año y sirven para planificar observación. En 2026, el equinoccio de primavera cae el 20 de marzo y el de otoño el 23 de septiembre. Los solsticios llegan el 21 de junio y el 21 de diciembre. Son fechas que ordenan las horas de luz y, por tanto, la facilidad para observar.

En términos prácticos, si te importa mirar el cielo, el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno te devuelven noches largas; el verano te da temperaturas cómodas, pero noches cortas. No es poesía: es logística. Y la astronomía, al final, se disfruta más cuando el calendario también te cuida a ti.

Publicidad

2026 no será un año “perfecto” para todo, pero sí un año con ventanas muy claras si sabes elegir. El error típico es apuntar veinte fechas y acabar mirando el cielo con prisa, como si fuera una obligación. Lo inteligente es al revés: quedarte con unas pocas noches de alto potencial —un eclipse solar total, una o dos lluvias de meteoros con la Luna a favor, un par de citas planetarias— y asumir que lo demás depende de variables que no controlas.

Al final, el calendario astronómico sirve para una cosa: aumentar tus probabilidades de vivir algo real. No te garantiza espectáculo, pero te coloca mejor frente a él. Y cuando sale bien, el premio no es solo “ver un fenómeno”, sino recordar que el cielo no está ahí para decorar titulares: está ahí para ocurrir, lento, enorme y sin pedir permiso.

Continúa informándote

Miden por primera vez la masa de un planeta errante sin estrella, de tamaño similar a Saturno
Espacio

Miden por primera vez la masa de un planeta errante sin estrella, de tamaño similar a Saturno

Astrónomos lograron medir por primera vez la masa de un planeta errante sin estrella, comparable a Saturno, gracias a un evento de microlente observado desde la Tierra y el espacio

NASA abrirá en febrero la ventana de lanzamiento de la misión tripulada Artemis II
Espacio

NASA abrirá en febrero la ventana de lanzamiento de la misión tripulada Artemis II

La NASA abrirá en febrero la ventana de lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada del programa lunar, tras años de retrasos y ajustes técnicos

Cómo se corrige la trayectoria de una nave en pleno espacio
Espacio

Cómo se corrige la trayectoria de una nave en pleno espacio

Corregir la trayectoria de una nave no es girar el rumbo, sino aplicar pequeños empujes calculados que ajustan su movimiento y evitan grandes desvíos con el tiempo

Qué ocurre con los satélites cuando dejan de funcionar
Espacio

Qué ocurre con los satélites cuando dejan de funcionar

Cuando un satélite deja de funcionar no desaparece: puede caer, quedar a la deriva o convertirse en basura espacial que complica la seguridad y el uso del espacio

Un asteroide de unos 70 metros se aproxima a la Tierra a gran velocidad
Espacio

Un asteroide de unos 70 metros se aproxima a la Tierra a gran velocidad

Un asteroide de unos 70 metros fue detectado pasando cerca de la Tierra a gran velocidad y su observación ayuda a entender cómo se controlan estos encuentros espaciales

Las tolvaneras de Marte generan electricidad en el aire
Espacio

Las tolvaneras de Marte generan electricidad en el aire

Las tolvaneras marcianas pueden generar descargas eléctricas en el aire, según datos del róver Perseverance, un fenómeno que podría influir en la química y el clima del planeta