Un avance tecnológico sin precedentes está permitiendo a los científicos explorar el enigmático mundo de los pulpos de aguas profundas. El sistema de imágenes EyeRIS, desarrollado por el Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI), ha logrado captar datos visuales tridimensionales de estos animales en su entorno natural, revolucionando la manera en que se estudia su locomoción y comportamiento.
La investigación, publicada recientemente en la revista Nature, detalla cómo EyeRIS fue instalado a bordo de un vehículo operado remotamente para registrar la vida del pulpo perla (Muusoctopus robustus) en el famoso Jardín de Pulpos frente a las costas de California Central. El sistema utiliza una cámara de alta resolución con microlentes y un software especializado capaz de reconstruir imágenes 3D casi en tiempo real.
Gracias a esta tecnología, los científicos han podido seguir a los pulpos mientras se desplazan libremente por el fondo marino, observando cada movimiento de sus brazos con una precisión nunca vista. EyeRIS permite medir la flexión y la tensión en puntos específicos de los tentáculos mientras el animal se arrastra por terrenos irregulares y complejos.
El análisis de los datos recopilados reveló que los pulpos de aguas profundas forman articulaciones musculares temporales en sus brazos al desplazarse, concentrando la tensión y la flexión en zonas precisas. Este control, sencillo pero sofisticado, les permite maniobrar con agilidad y adaptarse a los desafíos de su entorno sin el apoyo de un esqueleto rígido.
“EyeRIS supone un cambio radical para la biomecánica marina”, explica Kakani Katija, ingeniera principal de MBARI. “Ahora podemos observar la locomoción de los pulpos en su ambiente natural y obtener mediciones que eran imposibles con métodos tradicionales”.
Las observaciones no solo enriquecen el conocimiento sobre estos cefalópodos, sino que también abren la puerta al diseño de robots bioinspirados. Los investigadores creen que comprender el control muscular de los pulpos puede inspirar nuevos avances en robótica blanda y tecnologías capaces de operar en entornos desafiantes.
Crissy Huffard, especialista sénior de MBARI, destaca la importancia de los resultados: “Nuestro equipo pudo seguir a varios individuos en tiempo real, identificando las áreas de mayor curvatura y tensión en sus brazos. Esta información será valiosa para quienes buscan imitar la naturaleza en aplicaciones de ingeniería”.
El desarrollo de EyeRIS ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación David y Lucile Packard y la Fundación Gordon y Betty Moore, demostrando el valor de la colaboración entre ciencia y filantropía para impulsar la innovación en biotecnología marina.
A futuro, el equipo de MBARI planea utilizar EyeRIS para estudiar otros animales abisales y profundizar en la comprensión de la biomecánica de la vida oceánica. Este tipo de herramientas no invasivas prometen transformar tanto la investigación biológica como el desarrollo de nuevas tecnologías inspiradas en el océano.
Fuente: Natural