Un equipo internacional de científicos ha encontrado en el fondo marino de la bahía de Baffin, en el Atlántico norte, una serie de partículas y anomalías geoquímicas que podrían respaldar la hipótesis de que un impacto cósmico fue el detonante del repentino enfriamiento global ocurrido hace 12.800 años, conocido como el Dryas Reciente.
El Dryas Reciente es uno de los eventos climáticos más enigmáticos de la historia reciente de la Tierra. En menos de un año, las temperaturas descendieron hasta 10 grados en el hemisferio norte, alterando drásticamente ecosistemas, corrientes oceánicas y el modo de vida de las sociedades humanas del final del Pleistoceno.
La teoría más aceptada hasta ahora sostiene que este enfriamiento fue provocado por el vertido masivo de agua de deshielo glacial, que debilitó la corriente del Golfo y redujo el transporte de agua cálida hacia el norte. Sin embargo, desde hace años, un grupo de investigadores defiende la hipótesis alternativa de un impacto cometario, que habría generado una catástrofe global con efectos inmediatos sobre el clima.
El estudio, publicado en la revista PLOS One, se centra en el análisis de cuatro núcleos de sedimentos extraídos del fondo de la bahía de Baffin. Los científicos utilizaron técnicas avanzadas como microscopía electrónica, espectrometría de masas y análisis geoquímico para identificar señales que solo pueden explicarse por un evento de alta energía.
Entre los hallazgos más notables se encuentran microesferulas de impacto ricas en hierro y sílice, partículas metálicas interpretadas como polvo cometario y una anomalía en los niveles de platino, iridio, níquel y cobalto. La presencia simultánea de estos materiales en una capa de sedimentos de 12.800 años de antigüedad refuerza la posibilidad de un origen extraterrestre.
Los autores explican que las microesferulas pudieron haberse formado cuando fragmentos del cometa explotaron en la atmósfera o impactaron contra la superficie, fundiendo materiales terrestres y liberando elementos típicos de cuerpos cósmicos. La geoquímica de estos restos coincide con la de polvo cometario observado en otros eventos de impacto conocidos.
No obstante, la evidencia aún no es concluyente. Otros investigadores mantienen que las señales detectadas podrían tener un origen terrestre poco común o resultar de procesos volcánicos y tectónicos. El propio estudio reconoce que hacen falta más análisis para confirmar un vínculo causal directo entre el hallazgo y el enfriamiento global del Dryas Reciente.
Christopher Moore, autor principal, destaca que este descubrimiento subraya el potencial de los registros oceánicos profundos para ampliar la comprensión de los eventos climáticos extremos. “La identificación de una capa de impacto en sedimentos marinos ayuda a esclarecer las posibles causas de uno de los cambios climáticos más bruscos del pasado”, señala.
El debate sigue abierto y el nuevo estudio motiva a la comunidad científica a buscar más pistas en otros registros geológicos del planeta. La posibilidad de que el clima terrestre pueda ser alterado de forma súbita por impactos cósmicos recuerda la vulnerabilidad de la vida y la importancia de investigar estos fenómenos.
A medida que avancen las investigaciones, el fondo marino podría revelar más secretos sobre el papel de los cometas en la historia climática de la Tierra y su impacto en las grandes transformaciones ambientales del pasado.
Fuente: PLOS One