Un estudio del Western Fire and Forest Resilience Collaborative (WFFRC) de la UCLA y el Instituto Cary de Estudios de Ecosistemas examina cómo optimizar el monitoreo de la calidad del aire durante incendios forestales. La investigación responde a las dificultades que tuvieron los residentes de Los Ángeles en enero de 2025 para acceder a información confiable sobre el humo.
La investigación, publicada en Environmental Science and Technology Letters, analizó datos horarios de casi 750 sensores de contaminación atmosférica, incluyendo monitores regulatorios de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), dispositivos PurpleAir y observaciones satelitales. El objetivo fue determinar si estas herramientas captaron con precisión el aumento de la contaminación y cómo variaron las mediciones según lugar y momento.
Los resultados confirman que el humo de los incendios de Palisades y Eaton degradó la calidad del aire los días 8 y 9 de enero. Sin embargo, el impacto varió por ubicación y hora. Los vientos de Santa Ana desplazaron rápidamente el humo de Palisades hacia el océano, pero extendieron el de Eaton sobre zonas pobladas antes de expulsarlo al mar.
Los investigadores señalan que, aunque los monitores regulatorios ofrecen datos precisos, su cobertura limitada impide registrar la variabilidad local. En cambio, los sensores de bajo costo permiten una visión más detallada a nivel de vecindario, y las imágenes satelitales ayudan a seguir el desplazamiento del humo a gran escala.
La comparación de datos reveló diferencias en los periodos de medición y la cobertura espacial, lo que puede generar lecturas distintas y confusas para el público. Por ello, los autores proponen integrar todas las fuentes en plataformas unificadas y fáciles de usar, que ofrezcan datos consistentes y en alta resolución.
“La exposición al humo es la principal forma en que la gente se ve afectada por los incendios”, explicó la investigadora Claire Schollaert. “Nuestro objetivo es que la información sobre la calidad del aire sea comprensible y fiable para proteger la salud de la población”.
El estudio añade que las observaciones satelitales, aunque menos accesibles al público, podrían llenar vacíos entre los puntos de medición en tierra. Incluir estos datos en plataformas como AirNow mejoraría la respuesta sanitaria durante eventos de humo.
Para el ecólogo forestal Winslow Hansen, director del WFFRC, la clave es armonizar y sintetizar la abundancia de datos. “Vivimos en una era de saturación de información; nuestro trabajo es convertirla en herramientas útiles para ciudadanos y responsables políticos”, señaló.
Los autores esperan que estos hallazgos sirvan como guía para reforzar la comunicación de riesgos en futuras emergencias, ofreciendo advertencias más precisas y rápidas sobre la calidad del aire durante incendios forestales.