La absorción de CO₂ por los océanos ha sido subestimada durante décadas
Un nuevo enfoque sobre el intercambio de gases revela que las burbujas generadas por el viento empujan más CO₂ hacia el océano de lo que asumían los cálculos clásicos
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Durante años hemos dado por hecho que el océano ya hacía “todo lo posible” por absorber el exceso de CO₂ que emitimos. Las cuentas parecían claras. Pero si este nuevo trabajo es correcto, el mar ha estado retirando de la atmósfera mucho más carbono del que creíamos, sin que lo hayamos visto venir. No es un matiz técnico: cambia la magnitud real del mayor sumidero natural del planeta.
La clave está en algo tan cotidiano como las olas. Cuando el viento rompe la superficie del mar, se forman burbujas que entran en el agua y desaparecen en segundos. Esas burbujas no son un detalle menor: funcionan como pequeños ascensores que empujan gases hacia el interior del océano. Y lo hacen de forma desigual. Favorecen que el CO₂ entre en el mar mucho más de lo que facilitan que salga.
Hasta ahora, los cálculos trataban el intercambio de CO₂ entre océano y atmósfera como si fuera un proceso equilibrado, casi reversible. Lo que entra podría salir con la misma facilidad. El estudio muestra que no es así. La presión bajo el agua comprime las burbujas y fuerza al CO₂ a disolverse. El resultado es un empujón silencioso pero constante a favor de la absorción, sobre todo cuando hay viento fuerte y mar agitado.
Eso explica por qué las estimaciones tradicionales se han quedado cortas. Al aplicar una fórmula que tenga en cuenta este efecto desigual, los autores encuentran que el océano ha absorbido entre un 10 % y un 15 % más de CO₂ de lo que se venía calculando durante las últimas décadas. En términos globales, hablamos de cientos de millones de toneladas de carbono al año que no estaban bien contabilizadas.
El hallazgo importa porque afecta directamente a cómo entendemos el balance del carbono en el planeta. Si el océano ha sido un sumidero más potente de lo pensado, algunas cuentas climáticas cambian. No significa que el problema esté resuelto ni que podamos relajarnos, pero sí que una parte del sistema terrestre ha estado amortiguando más el golpe de nuestras emisiones.
También ayuda a explicar por qué ciertas regiones, como el Océano Austral, juegan un papel tan desproporcionado. Allí los vientos son intensos, las olas frecuentes y las burbujas abundantes. Justo las condiciones en las que este efecto se vuelve más fuerte. No es casualidad que una gran parte del “extra” de CO₂ absorbido aparezca concentrado en esas latitudes.
Ahora bien, el estudio no dice que sepamos exactamente cuánto más carbono entra en el océano. Los propios autores reconocen que faltan datos, sobre todo en situaciones donde el mar libera CO₂ en lugar de absorberlo. Hay menos mediciones en esos escenarios y eso introduce incertidumbre. Además, otros procesos físicos y biológicos siguen siendo difíciles de aislar.
Lo que sí queda claro es que las herramientas que usamos para medir el intercambio de gases necesitan una revisión. Tratar el océano como una superficie pasiva que respira de forma simétrica ya no parece suficiente. Si las burbujas inclinan la balanza de manera sistemática, ignorarlas distorsiona el resultado.
A partir de aquí, la pregunta no es solo cuánto CO₂ ha absorbido el océano, sino durante cuánto tiempo podrá seguir haciéndolo. Entender mejor estos mecanismos no nos da una excusa para emitir más, pero sí una imagen más realista de cómo responde el planeta. Y esa imagen, aunque más compleja, es imprescindible para no seguir tomando decisiones con cifras incompletas.
Fuente: Nature
Continúa informándote
El agua de los ríos rusos está cambiando la formación de nubes en el Ártico
Un estudio revela que la materia orgánica transportada por ríos del norte de Rusia favorece la formación de aerosoles y nubes en el Ártico, influyendo en su clima
Un combustible marítimo más limpio reduce la actividad de rayos en rutas oceánicas
Un estudio científico revela que la reducción de azufre en el combustible marítimo disminuye la frecuencia de rayos en rutas oceánicas con alto tráfico
Así provocó el calentamiento global incendios y erosión hace 56 millones de años
El rápido aumento de CO₂ hace 56 millones de años provocó incendios forestales masivos y una fuerte erosión del suelo, alterando ecosistemas terrestres durante miles de años
Qué ocurre cuando el hielo marino desaparece pero nadie lo ve
La pérdida de hielo marino transforma océanos, climas y ecosistemas de forma silenciosa, con efectos que avanzan lejos del Ártico aunque no aparezcan en la vida cotidiana
Por qué el permafrost es uno de los grandes riesgos silenciosos del clima
El deshielo del permafrost amenaza con liberar enormes cantidades de metano y carbono, acelerando el cambio climático mediante un riesgo poco visible pero crítico
El impacto en los océanos casi duplica el coste económico del cambio climático, según un estudio
Un análisis en Nature Climate Change incorpora daños al océano al costo social del carbono y eleva la estimación de 51 a 97,2 dólares por tonelada, un 91% más