Previsiones más fiables hasta mediados de siglo
El trabajo, realizado dentro del proyecto Securing Antarctica's Environmental Future, evaluó hasta qué punto los modelos de capas de hielo aciertan al pronosticar la pérdida de masa antártica a corto plazo. La conclusión es alentadora dentro de lo malo.
Hasta mediados de siglo, esa pérdida es relativamente predecible y permite estimaciones mucho más fiables del aumento del nivel del mar. Es el primer cálculo sólido que tienen los científicos sobre cuánto aportará la Antártida en un plazo tan concreto.
La lógica es sencilla. Si un modelo reproduce con exactitud el ritmo de pérdida de hielo que se observa hoy, también puede confiarse en él para anticipar cuánto sumará la Antártida a la subida del mar en los próximos 30 a 50 años. Justo el horizonte que necesitan los gobiernos.
Lo que está en juego si la Antártida pierde hielo más rápido
El motivo por el que todo esto importa cabe en una cifra. Según el IPCC, el nivel del mar podría acercarse a los dos metros para 2100 en un escenario de emisiones muy altas, un resultado de baja confianza que no puede descartarse por la incertidumbre sobre los procesos de las capas de hielo.
Las consecuencias se extienden mucho más allá. Las zonas costeras de Australia, las islas del Pacífico y muchas comunidades bajas quedarían bajo una presión creciente, con más inundaciones, daños en infraestructuras y posibles reubicaciones.
Por qué el final de siglo sigue siendo una incógnita
La buena previsibilidad tiene fecha de caducidad. A medida que avanza el siglo, crece la probabilidad de que se activen procesos capaces de disparar la pérdida de hielo. El ejemplo más claro son los glaciares apoyados sobre roca situada por debajo del nivel del mar.
En esas zonas, una vez que el retroceso arranca, resulta muy difícil de frenar y puede provocar una pérdida muy superior a la que sugieren las proyecciones a corto plazo. Por eso los autores proponen separar las previsiones en dos bloques distintos según el horizonte temporal.
Una oportunidad para actuar ahora
Lejos de invitar a la calma, los investigadores leen sus resultados como una hoja de ruta. La previsibilidad de las próximas tres décadas no reduce el riesgo a largo plazo, pero sí ofrece un periodo definido para actuar con mayor confianza, según subraya Steven Chown, director del proyecto SAEF.
El mensaje práctico apunta al Indo-Pacífico. Los gobiernos de las islas del Pacífico necesitan proyecciones fiables a corto plazo para decidir sobre infraestructuras, reubicación de comunidades y uso del suelo. Mejorar los sistemas de observación, dicen los autores, se traducirá directamente en estimaciones del nivel del mar más sólidas.