La cuenta atrás no la marca un fallo técnico, sino la geometría del sistema solar. La NASA intenta restablecer contacto con la sonda MAVEN antes de que comience la conjunción solar con Marte, un periodo que obliga a interrumpir las comunicaciones por razones de seguridad y que dejará a la misión en silencio durante varias semanas.
El último contacto confirmado con MAVEN se produjo el 6 de diciembre. Desde entonces, el equipo ha trabajado con la Red de Espacio Profundo enviando comandos de recuperación y escuchando posibles respuestas. En paralelo, se analizan fragmentos de datos de seguimiento de ese mismo día para reconstruir qué pudo ocurrir y acotar una causa probable del problema.
Ante la falta de señales directas, la NASA recurrió a una vía indirecta poco habitual. Los días 16 y 20 de diciembre, el equipo del rover Curiosity usó su instrumento Mastcam para intentar localizar visualmente la órbita de referencia de MAVEN desde la superficie marciana. No se detectó la nave, pero el intento sirvió para descartar algunos escenarios y afinar el análisis.
El factor tiempo es clave porque la conjunción solar con Marte comienza el 29 de diciembre. Durante ese periodo, Marte y la Tierra quedan en lados opuestos del Sol, lo que introduce interferencias peligrosas en las comunicaciones. Por protocolo, la NASA suspende el envío de comandos a todas sus misiones marcianas para evitar que una señal corrupta provoque acciones no deseadas a bordo.
Eso significa que, aunque el equipo continúe analizando datos y escenarios desde la Tierra, no podrá intentar nuevas maniobras ni enviar instrucciones a MAVEN hasta que termine la ventana de conjunción, prevista para el 16 de enero. No es una decisión técnica puntual, sino una pausa obligada que afecta a todas las misiones en Marte, estén o no en problemas.
Si para entonces no se ha recuperado el contacto, los esfuerzos se reanudarán con la misma prioridad. Por ahora, el mensaje es de cautela: no hay confirmación de una pérdida definitiva, pero tampoco garantías de una recuperación inmediata. Hasta que el Sol deje de interponerse, el destino de MAVEN quedará, literalmente, fuera de nuestro alcance.