Un estudio revolucionario dirigido por el Instituto de Investigación de Museums Victoria ha descubierto que la vida marina en las profundidades océanicas está mucho más conectada globalmente de lo que los científicos habían imaginado hasta ahora.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista Nature, analizó el ADN de 2,699 especímenes de estrellas frágiles conservados en 48 museos de historia natural alrededor del mundo, revelando patrones de migración oceánica que han pasado desapercibidos durante décadas.
Las estrellas frágiles u ofiuras son antiguos invertebrados espinosos que han habitado la Tierra durante más de 480 millones de años.
Estos animales se encuentran desde aguas costeras poco profundas hasta las llanuras abisales más profundas, incluso a más de 3,500 metros de profundidad, y desde regiones ecuatoriales hasta los polos. El estudio demostró que estas criaturas han migrado silenciosamente a través de océanos enteros durante millones de años, conectando ecosistemas desde Islandia hasta Tasmania.
"Se podría pensar que las profundidades marinas son remotas y aisladas, pero para muchos animales en el fondo marino, en realidad es una superautopista conectada", explicó el Dr. Tim O'Hara, autor principal del estudio.
La clave de esta conectividad global reside en la biología única de las estrellas frágiles. Muchas especies producen larvas ricas en vitelo que pueden flotar en las corrientes oceánicas profundas durante largos períodos, permitiéndoles colonizar regiones extensas a través de los océanos.
"Estos animales no tienen aletas ni alas, pero aun así han logrado abarcar océanos enteros", señaló O'Hara.
A diferencia de la vida marina en aguas poco profundas, que está restringida por límites de temperatura y barreras geográficas, los entornos de aguas profundas son más estables y permiten que las especies se dispersen a lo largo de grandes distancias. Las corrientes oceánicas profundas actúan como autopistas submarinas que transportan las larvas entre continentes distantes.
Los hallazgos muestran que los animales marinos frente al sur de Australia comparten estrechos vínculos evolutivos con especies del Atlántico Norte, al otro lado del planeta.
Sin embargo, los investigadores descubrieron que las profundidades marinas no son uniformes. Aunque las especies pueden expandirse ampliamente, factores como extinciones, cambio ambiental y geografía han creado una diversidad notable de biodiversidad en el fondo marino, creando lo que O'Hara describe como una paradoja fascinante.
Esta investigación cobra especial relevancia ante las crecientes amenazas de la minería de aguas profundas y el cambio climático.
Comprender cómo se distribuye y desplaza la vida en este vasto entorno resulta esencial para proteger ecosistemas que permanecen en gran medida inexplorados. El estudio también destaca el valor científico perdurable de las colecciones de museos, cuyos especímenes preservados durante décadas permitieron este análisis genético global sin precedentes.
Fuente: Nature