Durante años, dos pequeños cachorros encontrados congelados en Siberia fueron considerados una pieza clave para entender cómo los perros llegaron a convertirse en nuestros compañeros. Pero un nuevo estudio de la Universidad de York acaba de cambiar todo lo que creíamos saber sobre estos famosos especímenes de 14.000 años.
Resulta que estos cachorros no eran los ancestros de nuestros perros domésticos, como muchos pensaban. En realidad, eran lobos puros y salvajes, sin ninguna relación con la línea evolutiva que dio origen a las mascotas que conocemos hoy. Los científicos llegaron a esta conclusión después de analizar su ADN y el contenido de sus estómagos.
Los cachorros fueron descubiertos cerca del pueblo de Tumat, en el norte de Siberia. Lo que los hace especiales es su increíble estado de conservación - el hielo los mantuvo tan bien preservados que los investigadores pudieron estudiar hasta lo que comieron antes de morir. Algo prácticamente imposible con otros fósiles de esa época.
El análisis reveló detalles fascinantes sobre estos antiguos lobos. Eran dos hermanas de unos dos meses de edad que habían comido cosas sorprendentes, incluyendo carne de rinoceronte lanudo. Esto sugiere que los lobos de aquella época eran capaces de cazar animales mucho más grandes que los lobos de hoy en día.
También encontraron restos de plantas en sus estómagos, lo que muestra que tenían una dieta variada similar a la de los lobos modernos. Comían tanto carne como vegetales, reflejando un ecosistema mucho más rico que el paisaje ártico que vemos en Siberia actualmente.
Lo más curioso es que uno de los cachorros tenía trozos de rinoceronte lanudo que apenas había empezado a digerir, lo que significa que murieron poco después de su última comida. Probablemente estaban descansando en su madriguera cuando algún tipo de derrumbe los sepultó para siempre.
Uno de los aspectos que más confundió a los científicos inicialmente fue el color negro de su pelaje. Durante mucho tiempo se pensó que solo los perros domésticos tenían este color, por lo que parecía una prueba de domesticación temprana. Pero estos hallazgos demuestran que los lobos salvajes también podían tener pelaje negro.
Los investigadores también confirmaron que las crías eran hermanas y que probablemente vivían en una manada con sus padres, tal como hacen los lobos actuales. Esto nos ayuda a entender que los comportamientos familiares de los lobos han cambiado muy poco en miles de años.
Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para entender cómo se domesticaron los perros. Si estos cachorros no están relacionados con nuestros perros actuales, significa que el proceso de domesticación fue probablemente más complicado de lo que pensábamos.
La búsqueda de los verdaderos ancestros de los perros domésticos continúa abierta. Este estudio nos recuerda que aún hay muchos misterios por resolver sobre cómo los lobos salvajes se transformaron en los fieles compañeros que tenemos hoy en casa.
Fuentes: Investigación publicada en Quaternary Research por un equipo internacional de universidades de York, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, Rusia y Suecia.